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CDP, debacle y futuro… Al Amanecer

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-La sociedad debe aprender a distinguir entre un influencer, un comunicador y un periodista, para lo que se hace necesario la alfabetización mediática desde las escuelas a los fines de ayudar a que el público penalice con su indiferencia a los «vendedores de ruido». A pesar de la debacle que corroe sus cimientos, el periodismo dominicano no está muerto, está gravemente enfermo. Por eso este 5 de abril no debe ser un día de felicitaciones vacías entre colegas, sino un compromiso por recuperar la dignidad de una profesión que es «el oficio más bello del mundo», pero que en República Dominicana se ha devaluado de manera vergonzosa…-

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Buenos días. En diferentes oportunidades hemos abordado a profundidad la inoperancia del Colegio Dominicano de Periodistas. Por igual, formulado una apreciable cantidad de ideas y sugerencias para enderezar su rumbo, relanzarlo y fortalecerlo. Lo hemos hecho consciente de que es el principal motor de impulso para rescatar la profesión del abismo, lo que no se logrará con buenas intenciones, sino con acciones estructurales en las que todos sus miembros sean incorporados. El punto de partida tiene que ser una reforma estratégica de la Ley 10-91, actualizar su marco legal para otorgarle facultades reales de supervisión y certificación del ejercicio, adaptándolo a la era digital y manteniendo la exigencia de la formación académica en procura de un ejercicio profesional. Pero esa urgente iniciativa debe ir acompañada por acciones como las siguientes: 1. La aprobación impostergable de una Ley que regule la publicidad estatal. 2. El fortalecimiento del Tribunal Disciplinario del CDP. 3. Establecer una política de incentivos al periodismo de investigación y 4. Promover la educación crítica de la audiencia. Respecto a la ley de publicidad estatal, el Congreso debe aprobar una legislación que regule la distribución de la publicidad oficial y que esté basada en criterios de audiencia, alcance y relevancia social, no en afinidad política o movida por la «paz» que el comunicador garantice al incumbente. El fortalecimiento del Tribunal Disciplinario debe plantearse en función de que el gremio debe ser el primero en depurarse. Ese órgano debe actuar de oficio contra quienes utilicen el periodismo para la extorsión o el delito, expulsando a quienes manchan el nombre de la profesión y, por igual, exigiendo regulaciones funcionales para el uso de los medios masivos de comunicación. Planteamos, además, la creación de incentivos al periodismo de investigación para lo que deben instaurarse fondos concursables independientes o fundaciones, que financien el periodismo de profundidad de manera que los profesionales no dependan exclusivamente de la pauta publicitaria comercial o estatal para realizar sus producciones mediáticas. Por qué sugerimos la educación crítica de la audiencia. Porque La sociedad debe aprender a distinguir entre un influencer, un comunicador y un periodista, para lo que se hace necesario la alfabetización mediática desde las escuelas a los fines de ayudar a que el público penalice con su indiferencia a los «vendedores de ruido». A pesar de la debacle que corroe sus cimientos, el periodismo dominicano no está muerto, está gravemente enfermo. Por eso este 5 de abril no debe ser un día de felicitaciones vacías entre colegas, sino un compromiso por recuperar la dignidad de una profesión que es «el oficio más bello del mundo», pero que en República Dominicana se ha devaluado de manera vergonzosa… Volvemos con una entrega final acerca de las pensiones y otras mendicidades…

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