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Osiris de León y el evangelio según San Mateo

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Paino Abreu
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Por Paíno Abreu Collado

(Especial para De Ahora)

El Ing. Osiris de León, conocido geólogo dominicano que suele sorprender por su amplio abordaje de áreas temáticas diversas, algunas incluso alejadas de su área profesional, salió en defensa del Ministro de Medio Ambiente, quien recientemente declaró haber otorgado seis mil licencias ambientales en los primeros 11 meses del pasado año 2025, lo que a juicio de la Secretaría de Medio Ambiente de Fuerza del Pueblo es insólito, pudiendo haberse hecho solo en violación de los procedimientos y normas reglamentarias del propio ministerio y de la Ley 64-00.

En un escrito bajo su firma que aparece en la pág. 32 del periódico Hoy del pasado día 5 de enero, Osiris de León hace afirmaciones que no son verificables. Por ejemplo, dice que un «grupo político» objetó la Ley Ambiental cuando fue aprobada por el Senado, «objeción que se dio a conocer en voz del entonces presidente de la república», es decir, el doctor Leonel Fernández. Lo cual es completamente falso.

Ninguno de los que estuvimos cerca del Presidente Fernández trabajando el tema ambiental en ese entonces, y somos muchos, recuerda semejante pronunciamiento de su parte, por lo que sería saludable que el Ing. de León revele su fuente.

Más adelante, en el mismo escrito, el Ing. de León vuelve a la carga y dice que el mismo grupo, aunque en este caso llamándolo «equipo técnico ambiental» le planteó al presidente que ese proyecto de ley aprobado debía ser vetado, y afirma: «veto que de inmediato fue anunciado públicamente por el presidente de la república». Eso no sucedió, es falso, y de nuevo solicitamos a De León revelar dónde y cuándo escuchó semejante anuncio.

Robarse la autoría y el mérito de promulgarla

De León utiliza esa falacia para justificar más adelante que el presidente del Senado, en ese entonces el Ing. Ramón Alburquerque, engavetara la ley ambiental aprobada y pospusiera durante 22 días su remisión al Poder Ejecutivo, de manera que el mérito de su promulgación no recayera en Leonel Fernández, que fue el ideólogo y gestor de la misma, sino en el presidente electo, Ing. Agrón. Hipólito Mejía, quien si bien apoyó la aprobación de la Ley no tuvo participación alguna en su formulación.

Osiris de León, dirigente del Partido Reformista y ahora funcionario del gobierno de Luis Abinader, no menciona por sus nombres a los componentes de lo que él llama «grupo político» o «equipo técnico ambiental», pero no por eso vamos a mirar para otro lado ni haremos como el avestruz. Sabemos que se refiere a nuestra persona y que llama despectivamente «grupo» a una pléyade de técnicos y científicos que se entregaron por casi dos años a formular y a consensuar con éxito el proyecto de ley general ambiental que él, erróneamente, dice que objetamos luego de aprobarse. Completamente falso.
El Ing. de León, que no puso una coma en el proyecto, busca aparecer como protagonista y estandarte defensor de la Ley y se atreve a acusar de objetarla a quienes verdaderamente la formularon. ¡Vaya paradoja! En realidad, lo que diversos sectores objetaron fue la introducción subrepticia de un articulado dañino que no había pasado por el tamiz del debate, además de los desmontes perjudiciales que se le hicieron al proyecto. Demostremos lo que decimos.

Orígenes de la Ley 64-00 y creación de COSERENAMA

Mediante Decreto No. 152-98, emitido el 29 de abril de 1998, el Presidente Leonel Fernández creó la Comisión Coordinadora del Sector Recursos Naturales y Medio Ambiente (COSERENAMA), que entre otras funciones tenía como responsabilidad coordinar los trabajos para lograr la formulación de una ley general ambiental y las leyes sectoriales correspondientes.

Los integrantes de la COSERENAMA fueron:

  • Quien suscribe, como Presidente
  • Omar Ramírez — Dirección Nacional de Parques
  • José Miguel Martínez Guridi y Licda. Celeste Mir — Subsecretaría de Recursos Naturales
  • Eliseo González — INDRHI
  • Bernabé Mañón Rossi y Lic. David Arias Canela — Comisión Nacional Técnica Forestal (CONATEF)
  • Milciades Mejía — Jardín Botánico Nacional
  • Ángel Daneris Santana — Parque Zoológico Nacional
  • Mayor General Luis Antonio Luna Paulino — Dirección General Forestal
  • José Rafael Almonte y Lic. Moisés Álvarez — Proyecto Capacidad 21 del PNUD
  • Zoila González — Instituto Nacional de Protección Ambiental (INPRA)
  • Ernesto Reyna — Asesor Ambiental del Poder Ejecutivo
  • Carlos Brito Sánchez — Grupo HABITAT (Sociedad Civil)
  • Frank R. Rainieri — CONEP (Sociedad Civil)

Como asesores de la Comisión fueron designados nada más y nada menos que la Dra. Yocasta S. Valenzuela, la Dra. Idelissa Bonelly de Calventi, la Dra. Doménica Abramo, la Licda. Ivonne Arias y el Dr. Antonio Thomén. Este último, dicho sea de paso, había trabajado en otro proyecto de ley ambiental que no prosperó en el Congreso.

Así estuvo constituida la Comisión designada para formular la Ley General de Medio Ambiente, a la que el Ing. Osiris de León llama despectivamente «grupo». Dicha Comisión trabajó sin descanso y en menos de un año, el día 5 de junio de 1999 ya entregaba al Presidente Leonel Fernández la primera versión del proyecto de ley, no sin antes recorrer el país haciendo seminarios participativos regionales a los que acudieron más de 400 personas, además de la extensa labor de consenso político y social realizada que incluyó reuniones presenciales con el Dr. Joaquín Balaguer y con el Cardenal López Rodríguez, entre otros, quienes manifestaron su apoyo al proyecto de ley.

¿Podrá sostener el Ing. de León su calificación de «grupo político» a la portentosa y exitosa Comisión designada por el Presidente Fernández para redactar el proyecto de ley general sobre medio ambiente?

Reacciones al manejo congresual para aprobar la Ley 64-00

Veamos ahora qué fue lo que en realidad sucedió y que el Ing. de León retuerce para sus fines.

En primer lugar, es necesario recordar que concurrieron sucesos previos de mutilación del proyecto en la Cámara de Diputados. Se cambió la genuina visión de uso sostenible de los recursos naturales por la del extremismo ecológico, que solo admite preservación, al tiempo que también se desvirtuaba el objetivo de ley general o ley marco al introducirle temas específicos y detallados como el Decreto 233-96 que había sido derogado, desnaturalizando el concepto. Otro daño fue la derogación de la Ley 118 que dejó al país sin código forestal por largos años.

Luego, al aprobarse la Ley en el Senado sin resolver las distorsiones incluidas en la Cámara de Diputados, se produjo cierta frustración en una parte de los miembros de la COSERENAMA, así como en organizaciones ambientalistas y gremiales. En unos casos porque la versión aprobada sufrió cambios que debilitaban el proyecto original y en otros porque afectaban intereses sectoriales.

Es decir, hubo protestas y quejas por los recortes y añadiduras e instituciones como ASONAHORES plantearon la idea del veto presidencial, pero eso es muy diferente a las afirmaciones de Osiris de León al acusar a quienes formularon el proyecto supuestamente de oponerse a la Ley y al propio Presidente de la República de tener intenciones de vetarla. El Presidente Leonel Fernández nunca se refirió al tema.

Visión incorrecta del Ing. Osiris de León sobre el medio ambiente y el desarrollo

El Ing. de León piensa que si no se puede evitar ni mitigar el daño ambiental la solución es compensarlo. Por ejemplo, dice él: si hay que cortar mil árboles entonces sembrar diez mil. Sería interesante saber qué haría Osiris de León si de lo que se trata es de la destrucción de un humedal, de la fragmentación de hábitats críticos o corredores biológicos esenciales, o cuando hay riesgo de extinción de especies o la alteración irreversible del régimen hidrológico. ¿Podrá compensarlo?

Es claro que si el impacto es significativo, irreversible y no mitigable, ese proyecto debe ser rechazado. La tendencia mundial es no aprobar proyectos incompatibles con la integridad ecológica. Ahí la compensación no es válida para sustituir el impacto.

La compensación es un último recurso, no una opción libre ni un permiso para dañar. Además, suele convertirse en una excusa y en la mayor parte de los casos se torna promesa fallida, no se cumple. La Ley 64-00 de Medio Ambiente reconoce la compensación como instrumento subsidiario únicamente cuando la mitigación es insuficiente; no como permiso libre para degradación.

Muy recientemente el Ministerio de Medio Ambiente ha aclarado que más del 60 % de los permisos otorgados son de los llamados Certificados de Registro de Impacto Mínimo (CRIM), que no requieren estudios ni evaluaciones previas. Aplaudimos que el Ministerio esté avanzando en la agilización del conocimiento y evaluación de licencias y permisos basándose en la incorporación de herramientas tecnológicas correctas y no por la flexibilización excesiva, la suavización y el relajamiento de los controles de impacto, que son su razón de existir. Los CRIM están diseñados para proyectos de bajo riesgo que no requieren evaluación ambiental estratégica, no para evasión de controles.

El Evangelio que agrada a Osiris

El Ing. de León se congratula de los más de seis mil permisos ambientales otorgados en 2025 y los aplaude como frutos sanos («por sus frutos los conoceréis», dice), sin que le llame la atención el salto significativo de miles de casos de un año para otro y sin preguntarse en absoluto si habrán sido evaluados correctamente desde el punto de vista ambiental, que dudamos que la inteligencia artificial y la robótica lo hayan hecho en el terreno.

Finalmente, desearía recomendar al Ing. de León que siga leyendo el Evangelio según San Mateo después de los versículos que citó (7:16-20). Encontrará el llamado del evangelista a la prudencia, para que se construya sobre fundamentos de roca y no de arena. A veces la prisa es mala consejera y le abre espacio a la insensatez (7:24-27).

Necesitamos resultados, lo más rápido que se pueda, si son muchos mejor, pero deben ser frutos de calidad. Que después no se hunda la carretera, que después no se caiga el puente, que después no se rompa la presa, que después no explote el sitio, que después no se envenene la comunidad, que después no se contaminen los ecosistemas y ríos, que después no desaparezca la biodiversidad…