
Buenos días. Hay motivos suficientes para que, en ocasiones, el ciudadano se convenza de que República Dominicana es una trampa por donde quiera que la tiren. Una de las muestras más convincente de ese sentimiento, tiene que ver con las llamadas AFP, verdaderas atracadoras legales que el modelo político no solo creó, sino que impunemente les permite estafar a sus anchas. Las indicadas maravillas nacen con la seguridad social y encarnan uno de los negocios más rentables y prósperos, naturalmente a costillas de los más desafortunados. Las dichosas AFP se cargaron beneficios entre 2004 y 2024 superiores a los 58 mil millones de pesos, mientras aún no se conoce el primer pensionado del sistema. ¡Y lo peor para la gente es que la mentada seguridad social es un soberano fiasco! Naturalmente, son negocios propiedad de la banca comercial y de otros influyentes y poderosos sectores vinculados, lo que hace entendible que nadie se haya propuesto una reforma sustancial al marco legal que lo ampara. Mientras tanto, quienes supuestamente serían beneficiarios del jugoso pastel que impunemente engorda a unos pocos, penosamente han derivado en perjudicados. Sencillamente, la inequidad del sistema vigente se ha hecho norma y las posibilidades de que el país alcance un régimen que proporcione una pensión digna al cotizante, es solo quimera de tontos.








