Por Hilario Ramirez

Las sospechas y percepción con bases científicas son saludables.
Hoy hubo información confirmable, ofrecida por el Dr. J. Hazim, acerca de lo que a partir del día 9 de abril, horas después de la tragedia Jet Set, Antonio Espaillat no es propietario único.
Se pudo dar con los datos, porque ya se ventilan demandas judicial de parte de algunos afectados ante pérdidas de parientes, que prueban registros de socios con poderes económicos por encima de patrimonios en manos de Espaillat.
A quien se le pronostica no tendría capacidad de respuestas para satisfacer tantos recursos en el hipotético escenario de fallos sentencias a favor de víctimas.
Lo cual dio al traste analítico, que evidencia en los demás socios, contar con cualquier magnitud económica para tales fines.
En medio del relato, los argumentos empleados por el Dr. J. Hazim, dan cuenta de que bajo los escombros quedaron sepultados familias de gigantes intereses económicos financieros, cuyas firmas muy conocidas, sin embargo todavía surgen apellidos fuera de esa línea de negocios, quienes también aplastados, sus poderosas familias han provocado seriedad en el proceso.
Familias empresariales como las dedicadas a insumos agrícolas entre ellos:
productos Ferquido/Fersam.
Una especie de película de terror se siente en el ambiente narrativo de la reciente Tragedia.
Porque las estadísticas de fallecidos y rescatados con vidas, contrasta la realidad enrostrada por las nuevas menciones de figuras que lucen intenciones de ocultar afectados en el vendaval soterrado hacia reducir impacto de responsabilidad civil del resarcimiento.








