Por Hilario Ramírez
El mundo en términos de la conducta social tiene un comportamiento dislocado.
No hemos de sorprendernos al ver complicidad entre delincuentes iletrados con duchos académicos, en la producción del delito criminal.
El ejemplo cercano lo tenemos con el acto cuatrero vendido por el psicópata Dr. Polanco tras practicar cirugía estética a la hoy fallecida Angélica Geraldine Hernández.
Se nota en el ambiente cotidiano, un acelerado fenómeno creando crisis en los cinco sentidos de cada grupo social, con particular expresividad en sus distintas manifestaciones.
Pareciera que el mundo sufrió un cataclismo cuyo impacto provocó que los humanos tengamos el cuerpo invertido patas arriba y la boca como cerdos rascando las fosas nasales con el suelo.
Desde el seno de cada uno de los hogares salen en su mayor número de sus miembros, personas cargadas de energías ansiosas que denotan a grandes rasgos un ansia nerviosa por engañar a los demás.
La convulsión conductual incrementa la adrenalina animada en delinquir, poquitas personas se expresan interesados en exhibir la imagen del ejemplo honradez por encima de satisfacer su ego de crecer económicamente sin haber invertido en educación o sudado el esfuerzo corporal.
La realidad climática a veces opacada por sombríos pronósticos son necesarios usos de farsas; a diferencia del proceder humano con débil tendencia en aparentar un rol que no han construido.
Todos quieren saltar el proceso, obviando números en el régimen disciplinario para atravesar la puerta de la superación individual.
Los jóvenes evitan desperdiciar su tiempo y saliva en la intención de conquistar a una pareja, yendo al punto sin rodeos para escuchar la aceptación de un coito sexual sin importar averiguar ni siquiera el nombre no inventado.
Lo que ayer llamaban amistad pasó a un plano olvidado por el brusco cambio de página hacia tiempos cuando a nadie les interesa escuchar letanía de presuntos valores familiares, prefiriendo calmar la sensación de frío o calor socioeconómico abrigados de toda conveniencia.
Hasta en las formas en que fue diseñada cada una de las extremidades de nuestro cuerpo, permiten colegir que Dios entendió al crearnos, que para mantener sana salud mental y fisonómica, debía establecerse distancia entre una y otra: un brazo de otro y lo propio también con las piernas.
El concepto pecado dejó de ser un precepto encaminado a generar temores en procura de actuar hacia la bondad, pasando a la curiosidad del individuo de mostrarse irreverente para convertirse en centro de atención, a fin de monetizar mediante maniobra psicológica en atraer a descerebrados que se dejan rentar para formar debates con temas sin fundamentos sociológico.
Ser falso es la esencia del político que miente a los electores.
Es el combustible de aquellos que juran ante Dios y la Biblia, obrar con pudor, lealtad y transparencia ante la confianza le fue depositada, pero al ser visitado por la carnada de lo prohibido para extorsionar su cuestionada honestidad, el acceso que le confiere su potestad de administrar el cajón, al lograr abrirlo olvidan todo juramento a cambio de frutas prohibida.
El olvido es para la mayoría de la gente, el anzuelo donde al morder pierden en un minuto, todo lo sanamente edificado.








