
Buenos días. Los escándalos destapados en torno a la USAID siguen a espera de investigaciones y conclusiones de fondo. En el caso particular de sus operaciones en República Dominicana, ese instrumento usado por el Departamento de Estado de los EE.UU. para fines políticos y de inteligencia, involucró a personajes que desarrollaron importantes agendas mediáticas que no solo involucran beneficios económicos personales, sino acciones marcadamente políticas, peor aún, de franca tradición a la Patria. Se trató de un grupo de cantaletas serviles, de bocinas que se arrastraron ante sectores extranjeros y que destacaron por ser punteros en la misión de materializar el sueño de unificar a República Dominicana y Haití, además de descalificar al Gobierno de la época. Se trata de mercaderes sin dignidad ni honor, gente que, a cambio de preñarse los bolsillos de dólares, se prestaron a conspirar contra la Patria por lo que recibieron otros favores en el orden político, diplomático, además de recibir ventajas y beneficios que abarcaban a familiares. A pesar de que a ciencia cierta se ignora que haya interés de presentar información acaba al respecto, al menos al país le queda el beneficio de haber desenmascarado al puñado de vende Patria, sujetos que debieron abandonar los medios informativos. En eso, al menos, hay una ganancia por ahora…








