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¿Qué esconde y quién está detrás de USAID???

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¿Qué esconde y quién está detrás de USAID???
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El presidente norteamericano John F. Kennedy estableció la USAID (sigla en inglés) (Agencia Estadounidense para el Desarrollo Internacional) en el mes de noviembre de 1962 como una organización encargada de una misión esencialmente humanitaria, la de suministrar apoyo económico y de otro tipo a países en problemas alrededor del mundo. Por lo tanto, las metas declaradas de la agencia incluyen la prevención de conflictos, la expansión de la democracia, la asistencia humanitaria y la administración de recursos humanos, pero la verdad –que no yace muy escondida– es que las actividades de la USAID tienden a estar estrechamente entrelazadas con aquellas del Departamento de Estado ,la CIA y el Pentágono.

Al igual que otras organizaciones del gran capital (Bill y Melinda Gates, Rockefeller, Soros, USAID, etc.) quieren dos cosas: ampliar sus negocios y buscar legitimidad entre las mayorías de las poblaciones sometidas a sus intereses y extorsión. Pero además cumplen otra función: la de penetrar a los movimientos sociales de resistencia, más o menos anticapitalistas y alternativos, para tratar de moldearlos.

Al igual que otras organizaciones del gran capital (Bill y Melinda Gates, Rockefeller, Soros, USAID, etc.) quieren dos cosas: ampliar sus negocios y buscar legitimidad entre las mayorías de las poblaciones sometidas a sus intereses y extorsión.

Pero además cumplen otra función: la de penetrar a los movimientos sociales de resistencia, más o menos anticapitalistas y alternativos, para tratar de moldearlos. Como dice Pedro Prieto de ASPO: “el capital trata de apropiarse de los movimientos ecologistas razonables, para reconvertirlos en domesticados capitalismos verdes o formas de negocio con el agotamiento del planeta”. Estas dos fundaciones son las más especializadas y relevantes en esta última tarea. De ahí la importancia de seguirles los pasos y no dejarles continuar su extensión impunemente.

Se han centrado en España y Latinoamérica y, en cerca de quince años que llevan presentes en el estado español, han logrado infiltrase de una u otra manera en muchos de los movimientos sociales aludidos (hemos podido contabilizar hasta 16 organizaciones).

AVINA la fundó el magnate suizo Stephan Schmidheiny, que fue director de Nestlé, y que amasó su fortuna (junto a su familia) con la vida de muchos de sus trabajadores y familiares por la exposición al amianto (uralita como se le conoce por aquí), y por ello está condenado a 16 de cárcel por los 2.000 muertos que se le han achacado de sus fábricas en Italia (tenían otras en decenas de países). Era la multinacional Eternit que estuvo operando todo el siglo XX. Con esos fondos ensangrentados financian a sus socios y colaboradores. Uno de sus socios relevantes es Gustavo Grobocopatel, rey de la soja transgénica en Argentina.

Ashoka, de origen más disperso, tiene como firme aliado a la gran banca J.P. Morgan, controlada por la familia Rockefeller, que a su vez controla al banco de Santander[v] . En 2009 hizo un acuerdo de colaboración con la fundación Gates, accionista de Monsanto, para actuar en el mundo rural africano, que aunque “disfrazado de verde, se trata de un intento asesino de introducir en este continente semillas comerciales (y posteriormente transgénicas)”, según ha denunciado públicamente la Plataforma Rural, a pesar de que uno de los presidentes de esta plataforma ha sido (y quizás siga, porque ligan a sus financiados de por vida) miembro de Ashoka.

La manera de penetrar en los movimientos sociales es dando dinero y asesoramiento Unas veces financiando encuentros, viajes, conferencias, campañas, etc. y en otros casos pagando directamente un sueldo durante tres años al menos, mes a mes, en torno a 1.500 €, al socio o emprendedor seleccionado. A cambio firman un contrato vitalicio, según afirma públicamente Ashoka, por el que los elegidos ceden los derechos de imagen de la persona cooptada y el grupo que representa. O sea, aprovechan el prestigio del grupo para obtener legitimidad y así hacer más digerible el trabajo mercantil de las multinacionales. Es muy llamativo el descaro con que operan, fruto de la hegemonía del neoliberalismo en el mundo. Dicen así, por boca de su máxima dirigente en España: “Los emprendedores sociales trabajan con esas poblaciones (los pobres) y su labor es acercar a la multinacional hasta ellas, mientras salvaguardan los intereses de éstas”.

Como hemos dicho, en nuestro país, han penetrado en muchos movimientos que cubren los temas de agua, banca ética, agroecología, las empresas sociales, las ONGs ambientales, etc. Como no hay agresión sin respuesta, la lucha mantenida en los últimos cinco años contra este fenómeno, ha culminado en 2012 con bastantes éxitos en España y en Latinoamérica, mostrándose un rechazo explícito y contundente a estas fundaciones.

En cuanto a la situación de los sectores que se pretenden de agroecología, Ashoka y AVINA han estado muy presentes. Ya hemos hablado de lo acontecido con la Plataforma Rural, pero hay que mencionar también a la red Calea, a la organización CIFAES, y a la Universidad Rural Paulo Freire. La primera la lidera una emprendedora Ashoka, Beatriz Fadón, y opera en Extremadura. Allí ha entrado en contacto y colaboración con distintos movimientos sociales alternativos durante los últimos años. En el caso de CIFAES, ésta ha obtenido financiación de AVINA para trabajar sobre semillas, y ha dado su nombre a Ashoka a cambio de la financiación facilitada a uno de sus miembros, seleccionado también como emprendedor Ashoka; y lo mismo ha ocurrido con la Universidad Rural Paulo Freire, que ha recibido financiación de AVINA y de Ashoka a cambio, también, de su nombre, de legitimidad en suma.

Lo importante con estas personas y movimientos elegidos por Ashoka (CIFAES y Universidad Rural Paulo Freire) es que no han hecho el menor gesto de desvinculación, explicación y rechazo público alguno contra estas fundaciones, cuando durante el pasado año 2012 tuvieron muchas ocasiones de hacerlo. Parece como si por contrato están imposibilitados de efectuar la menor crítica y distanciamiento público. En una palabra, que la vinculación vitalicia que proclaman los directivos de Ashoka tiene visos de ser muy cierta.

En efecto, como decíamos, 2012 ha sido un año clave en la lucha contra estas fundaciones del gran capital, y entre otras cosas porque se han tomado iniciativas concretas contra ellas y contra el presunto genocida Schmidheiny. Una importante ha sido protagonizada por Ecologistas en Acción, que después de ciertas reticencias, ha reaccionado favorablemente y ha promovido un manifiesto muy duro contra estas fundaciones que, para sorpresa de todos, lo han firmado 217 organizaciones de 23 países, especialmente de España y Latinoamérica; algunas de estas entidades, a su vez, eran coordinadoras de muchos otros grupos (caso de Amigos de la Tierra de toda Latinoamérica o la RENACE, coordinadora argentina de movimientos ecologistas). Igualmente, los movimientos de víctimas del amianto (uralita en España) de todo el mundo han realizado una campaña contra el magnate Schmidheiny, fundador de AVINA, para declararlo persona non grata con vistas a la cumbre de Río+20, en donde había tomado posiciones. Campaña también muy seguida. Y otras más. Lo más grave en este asunto es que las organizaciones cooptadas por Avina y Asoka ya mencionadas no han suscrito documento alguno de rechazo a estas fundaciones (ni de motu proprio lo han hecho), lo que muestra una vez más que los contratos con que se los vincula a los emprendedores seleccionados son fuertes e impiden cualquier disidencia o muestra pública de carácter crítico. Es más, los personajes elegidos y favorecidos siempre hablan bien en público de estas fundaciones, aunque profesen ideas alternativas. Otro caso llamativo ha sido el de Greenpeace España, que después de expulsar a su Directora, proveniente de MarViva-AVINA, no ha firmado ninguno de los manifiestos contra las fundaciones, cosa que sí ha hecho su homóloga de Argentina.

A pesar de los éxitos de este pasado 2012, AVINA y Ashoka siguen operando, es su naturaleza, y como el escorpión no pueden dejar de picar a la rana que los transporta de una orilla a otra. Son el lobby oculto que agujerea a los movimientos sociales como si fuesen un queso de Gruyère. Por eso la actitud de estos movimientos, una vez advertidos, es expulsar a estas fundaciones, lo que significa no tener ningún contacto, ni financiación, ni nada de nada, solo hacer la denuncia de sus verdaderos propósitos. Y a los antiguos colegas (personas y grupos), y a las organizaciones infiltrados por estas fundaciones hay que exigirles reparaciones y desvinculaciones públicas, si aún no lo han hecho. Si no el polvo acusador del amianto los acompañará por donde vayan. Estas fundaciones, no lo olvidemos, son “entidades pulvígenas”.

Como dice el Grupo de Reflexión Rural argentino (GRR) “estas fundaciones son el enemigo de la Madre Tierra y de las poblaciones oprimidas”, por ello hay que rechazar los cantos de sirena que emiten con el gancho de la economía social y verde y con el color del dinero.
Con Orwell sostenemos que: “en una época de engaño universal, decir la verdad es un acto revolucionario”… Aunque caiga el mensajero en el intento.

Mientras el contribuyente norteamericano se encuentra sofocado por una economía en crisis y que millones de estadounidenses ya se perieron el trabajo y la casa, forzados de sobrevivir en condiciones precarias, el gobierno de Barack Obama sigue gastando cerca de 40 mil millones de dólares anuales para la USAID, verdadera empresa de inteligencia cuyos objetivos declarados no sirven a otra cosa que engañar, espiar, penetrar y favorecer los intereses de quienes se creen, hasta ahora, los dueños del mundo.Visión general de su estrategia
Los proyectos de USAID, dicen sus mentores, ofrecen alternativas a la coca ilícita y buscan fortalecer la provisión de servicios públicos. Buscan promover el diálogo constructivo entre las comunidades locales, el gobierno, grupos de ciudadanos y el sector privado. Consolidar alianzas público-privadas para apalancar recursos y expandir modelos de actividades que hayan tenido éxito.
Lo que no se dice es que todas estas estrategias no responden al interés del desarrollo, ni de la lucha contra la pobreza, menos contra el narco tráfico. Son estrategias para reproducir la dominación neocolonial que busca asegurar la paz social requerida por los “socios inversionistas” y por la USAID, a fin de evitar riesgos que ponga en peligro su rol de garante de los intereses empresariales y de la seguridad norteamericana en nuestro territorio y en América latina. USAID como las otras instituciones financieras del imperio norteamericano, tienen una responsabilidad con el poder que representa EEUU en nuestro continente para asegurar su dominio del mundo.
Desde su creación, USAID ha trabajado en cooperación con “socios” de EE.UU. e internacionales para “mejorar” las condiciones “de personas” en todo el mundo. Estas asociaciones han sido clave para el éxito de sus intervenciones, pero nunca antes han sido más importantes que ahora, según se consigna en las fuentes consultadas.
Se dice que el Gobierno de los EE.UU. otorga más “ayuda” que cualquier otro gobierno, sin embargo, como porcentaje del ingreso nacional bruto, representa la más pequeña entre los programas gubernamentales de asistencia extranjera. Esto es engañoso, dicen los escribidores de USAID, pues la verdadera medida de la “generosidad” estadounidense no es sólo la ayuda proporcionada por el gobierno de EE.UU., sino también la cantidad creciente dada por los ciudadanos y las empresas estadounidenses.
En 1970, el gobierno de EE.UU. proporcionó el 70% de la ayuda exterior de Estados Unidos. Hoy en día, el gobierno ofrece sólo el 20% y los ciudadanos estadounidenses y las empresas aportan el 80%. La ayuda privada hace de los EE.UU. el primero de todos los países por la cantidad de “ayuda” proporcionada a los países necesitados.
USAID, dice estar comprometida con un enfoque que reconoce e incorpora los esfuerzos de colaboración y las donaciones privadas, centrándose en el apoyo popular, la apropiación local, la sostenibilidad, la responsabilidad, y en no menos proporción, la pasión y el compromiso. No obstante, cuando se observa el tipo de programas que impone esta Agencia a los gobiernos obsecuentes de América latina y del Caribe, no queda la menor duda que el sentido de esa “pasión y compromiso” no es otro que el de la intromisión de los EEUU en el continente para salvaguardar sus intereses en lo que consideran “su patio trasero”. Algunos de esos programas son los siguientes:
• Alanzas para el desarrollo global
Para realizarlos USAID establece “alianzas” en todo el mundo, aporta recursos, “nuevas ideas”, tecnologías y socios, para enfrentar los problemas en los países donde se impone este tipo de programas.
• Operaciones militares
La Oficina de Asuntos Militares (OMA) es el punto principal de contacto de la USAID con el Departamento de Defensa (DoD). Representa todo el espectro de las funciones de USAID. La OMA proporciona el punto focal para la interacción con la Agencia de EE.UU y militares extranjeros en relaciones formalizadas a través de una planificación coordinada, formación, educación y ejercicios. Las áreas del programa de interés común incluyen “asistencia humanitaria, prevención del terrorismo, comunicaciones estratégicas, prevención y mitigación de conflictos, lucha contra la insurgencia, reconstrucción post-conflicto y estabilización, aplicación operativa”.
• Programas basados en la fe y comunidad 
El veinticinco por ciento de los socios de la USAID son organizaciones basadas en la fe judeo-cristiana. Cuando USAID habla de “fe”, alude a la fe judeo-cristiana, esencialmente, aunque podría ser igualmente la católica y la de otras iglesias y sectas. La noción de “comunidad” puede aludir a las de origen judío, aunque no exclusivamente, pero la idea es infundir su sentido.
• Los programas de subvenciones
Permite a EE.UU ampliar la gama de organizaciones no gubernamentales “sin fines de lucro” orientadas hacia el éxito, en nuevos lugares o iniciar nuevos proyectos. El programa también le permite a los EE.UU llevar a cabo proyectos experimentales o innovadores, que estén “a la vanguardia” de los esfuerzos de desarrollo y ofrezcan un potencial para el aprendizaje y la repetición.
• El desarrollo de cooperativas 
Responde a las necesidades de multiplicación y fortalecimiento de organizaciones cooperativas locales, de sus miembros y voluntarios, así como de otros tipos de negocios basados en el grupo, mediante la utilización de los conocimientos y recursos de los EE.UU.
• Los programas de socios capaces
Orientados hacia las organizaciones no gubernamentales, socios colaboradores, y redes, a los cuales se proporciona recursos y asistencia técnica para mejorar su rendimiento y el control de la comunidad.
• Los programas de bienes comunes globales
Los Global Commons Desarrollo, promueven innovaciones para el desarrollo internacional de asociaciones a través del intercambio de conocimientos y la colaboración para resolver problemas. La identificación y fomento de las innovaciones a través de la vía abierta puede mejorar la capacidad de cumplir con la misión principal de la Agencia Internacional para el Desarrollo de los EE.UU. Tiene por objeto permitir a los ciudadanos del mundo innovar y co-crear soluciones a problemas comunes.
USAID promueve, igualmente, alianzas público-privadas en el sector educación. Un ejemplo es el nuevo memorando de entendimiento firmado con una fundación privada en el norte del Perú que planea contribuir con $1 millón de dólares para unir esfuerzos en el fortalecimiento de la gestión educativa y mejorar la calidad de la educación en la región Cajamarca, en la zona de conflicto de las mineras extractoras de oro, a costa de las cabeceras de fuentes de agua y el consiguiente deterioro de los ecosistemas, la agricultura, ganadería y la vida de miles de campesinos.

Fuente: Información Clandestina.com

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