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Modificación constitucional, nuevo partido y 2 discursos frustrantes

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Principales partidos políticos de RD
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El Mirador

Por Luis Céspedes Peña

Las recientes elecciones municipales confirmaron lo que escribimos sostenidamente desde hace más de dos años, de que el gobernante Partido Revolucionario Moderno (PRM) estaba en primer lugar, el Partido de la Liberación Dominicana (PLD) en segundo y la Fuerza del Pueblo (FP) en tercero, por lo que la propuesta de un sector peledeísta, de que Leonel Fernández Reyna no debe ser apoyado como candidato presidencial de una gran alianza, porque su entidad ocupó el sitio número tres, es sólo un motivo para que ésta no se produzca, como de hecho parece que no sucederá, porque el tiempo legal para presentarla se agota.

La idea de modificar la Constitución, para que a partir de las elecciones presidenciales el período de gobierno sea de seis años, que se restablezca el sistema del 2010, de la alternabilidad (dejar pasar 48 meses) para que el Presidente saliente tenga derecho de volver a aspirar, o sea llevado a tres oportunidades continuas, podría ser el proyecto del Presidente Luis Abinader. ¡Ojalá se quede todo como está y no haya un intento camuflando la idea!

Con la Constitución existente, a Luis Abinader sólo le queda la oportunidad de cuatro años, gane o pierda, porque a partir de ahí se uniría a Danilo Medina, que ya estuvo ocho en la Presidencia, que es el límite constitucional o el nunca jamás.

Lo cierto es que el gobernante parece que no está en eso de siendo una persona joven, ya con un buen liderazgo, con muchos millones de pesos y dólares, que lo único que necesitaba y seguirá necesitando es el poder político, irse para su casa como lo está Danilo Medina, que suponemos ahora está pensando en sus errores de no mantener al PLD en la Presidencia, con todas las condiciones en sus manos, incluyendo la aceptación de la mayoría del pueblo, porque la gente se alimentaba o recibía atenciones médicas con poco dinero.

Una modificación constitucional también habilitaría a Medina.  Danilo se pasa el tiempo moviendo fichas y poniéndolas en sus lugares. Ya tiene de vuelta a su Penco (Gonzalo Castillo), que con menos de cinco meses de campaña, obtuvo el 38 por ciento de los votos electorales como candidato presidencial en el 2020.

La radicalización de no hacer una real alianza que busque la victoria de la oposición, parece que no es lo que más le importa a la dirección del PLD.  Y demostrar que la Fuerza del Pueblo (FP) no tiene votos, para así eliminar políticamente a su candidato presidencial, Leonel Fernández.

Lo que sí podemos decir es que una plancha encabezada por Leonel y Abel para la Vicepresidencia, apoyado por los demás partidos de la oposición, es difícil de vencer.

 Pero mientras eso ocurre, el Presidente Abinader y su PRM siguen fortaleciendo su plan para ganar en primera vuelta. ¡Y eso no está lejos de la realidad, porque su gobierno va a concluir los cuatro años sin oposición!

Lo que llevó a la Presidencia a Abinader fue el haber aplicado cuatro años de oposición radical en contra del gobierno del PLD, incluyendo la cancelación de las elecciones municipales, el mismo día que se desarrollaban, la ocupación de Plazas simbólicas, como la de la Bandera, los frentes del Palacio Nacional y del Congreso Nacional, entre otros lugares, para protestar por las capitalizaciones de algunas empresas del Estado, que ahora se están privatizando todas, la reducción del precio de la canasta familiar, que hoy está cinco veces más cara que antes u otras motivaciones, utilizando a Marcha verde, financiada por el PRM, como vanguardia.

Postulando a Leonel como candidato presidencial, que ya parece imposible, le dejaría a los demás de la oposición más del 80 por ciento de los cargos del gobierno, porque al ex jefe de Estado lo que le interesa es ser el cerebro del Estado. El jefe del gobierno de Leonel era Danilo Medina, como secretario de Estado de la Presidencia.

Éste era el que recomendaba los nombramientos, las obras, casi todas las disposiciones de la administración pública, incluyendo las designaciones de gobernadores, candidatos a senadores, diputados, síndicos y regidores. 

El plan trazado por el Presidente Abinader, para las elecciones municipales, ya dieron su resultado a favor del oficialismo. Ese Plan, que se diseñó para ganar la Provincia Santiago, la cuna del candidato presidencial del PLD, Abel Martínez, y que se desarrolló como proyecto piloto nacional, fortaleció la política oficialista del PRM en el Cibao, centro que está ganando desde el 2008, cuando Hipólito Mejía intentó ganar la reelección, pero que la perdió de Leonel Fernández, el hombre de los discursos que sumaban millones de votos.

Les advertimos a los dirigentes del PLD, el PRD y la FP,  que tenían que hacer una alianza general antes de las elecciones municipales, para impactar al electorado, pero no fueron capaces de hacerla. Esa alianza iba a evitar que millares de sus miembros y simpatizantes no dejaran de votar o vendieran sus votos, como ocurrió en todo el país.

Eso iba a provocar una sensación de triunfo municipal, congresional y presidencial a favor de la oposición. ¡Ahora tenemos lamentos!

Sin alianza, la abstención de votos de la oposición, por una u otra cosa, seguirá siendo la mejor aliada del Presidente Abinader, que sabe usar los recursos del poder, sin límite.

El discurso de candidato presidencial, Abel Martínez, apoyado por el PLD, debió haber estado dirigido a incentivar a los perdedores para que se levantaran a luchar en contra del gobierno, no a calmarlos. ¡Quizás para evitar pérdida de tiempo, a menos de tres meses para las elecciones nacionales!

Lo mismo sucedió con el discurso del ex Presidente Leonel Fernández, que fue más de lamentos que para fijar una posición radical en contra del gobierno. Ambos discursos no llenaron las expectativas del momento y se convirtieron en frustrantes.

El Presidente Abinader es un motivador de dirigentes en campañas políticas.  El ex ministro de Administración Pública, una de las luces del gobierno peledeísta, Ramón Ventura Camejo, un emblema del boschismo, renunció de los Comités Político y Central del Partido de la Liberación Dominicana (PLD), pero el Presidente de esa entidad, por una u otra razón, no vino a bajarle el estado de presión o de inconformidad.

Abinader visitó varias veces al presidente del PRM en Tamboril, Francisco Álvarez (Juan “Bo”), que se negaba a aceptar el acuerdo que hizo el gobernante con Anyolino Germosén. ¿Y qué ocurrió? Que Juan “Bo” terminó haciendo una arenga política a favor del triunfo de Anyolino, que ganó.

El 19 de este mes, un día después de las elecciones, el Presidente Abinader se apareció a la residencia de Anyolino, sin ningún aviso, encontrando al político acostado a eso de las 2:30 minutos de la tarde, cansado, para felicitarlo por sus aportes a la victoria del PRM. ¡Así es que se hace política sumatoria! 

La realidad es que si el PLD cierra la posibilidad de una real alianza, que ya parece concretizada para no apoyar a Leonel como candidato presidencial y a Abel Martínez para la Vicepresidencia, porque éste último es el aspirante a la más alta posición del Estado, para tratar de ganar en primera vuelta, que es posible, porque la población apartidista se motivaría a votar a favor de esa fórmula, como también se unificaría a todos los opositores y a la mayoría de pobres, como a la clase media, que son los que están cargando con el alto costo de la economía. ¡Y se sabe que hay un poderoso sector de los ricos que está con Leonel!

La segunda vuelta, si es que la hay, lo que penemos en duda con una oposición dividida, favorece al PRM, que cuenta con el control del Estado y sabe usarlo.

Sin la alianza que planteamos, la otra gran víctima sería Abel Martínez, el hombre que evitó la desaparición del PLD, como una de las organizaciones políticas mayoritarias, salvándolo de la embestida que le tendió el gobierno del PRM desde que asumió la Presidencia en el 2020.

Fuera del gobierno, si el PLD pierde, y sin la Alcaldía de Santiago, Abel podría ser un “blanco” de las autoridades perremeístas, para tratar de eliminarlo como aspirante presidencial.     

 Abel enfrentó al gobierno, lo paró y es hoy es uno de los principales responsables de que esa entidad se mantenga en el segundo lugar del electorado.

Pero las posibilidades de Abel, si Danilo Medina y su Comité Político mantienen la idea de no facilitarle a Leonel la candidatura presidencial, como un último recurso para tratar de rescatar la Presidencia de la nación, con una oposición, cada quien por su lado, son casi nulas.

La mayoría del pueblo quisiera que el PLD ganara las elecciones, porque sus gobiernos le dieron estabilidad económica al país, especialmente a los pobres y la clase media creció, mientras que más ricos no tuvieron problemas para desarrollar sus actividades.

No creemos que si el PLD pierde las elecciones en Mayo, Abel Martínez vuelva a tener otra oportunidad en esa entidad, por lo menos en 12 años. ¿Porqué? Porque si se modifica la Constitución, como parece sucederá, Danilo Medina, ya rehabilitado, al igual que el Presidente Abinader, será el candidato presidencial del 2028, si la salud lo ayuda, pero si eso no ocurre, éste tiene a su (Penco, Gonzalo Castillo), que se sigue preparando, y que logró conseguir una gran popularidad cuando fue candidato, por sus obras a favor de los más necesitados, así como por su sencillez.  

La Fuerza del Pueblo tiene a Leonel, que es el líder y candidato presidencial. De hecho, éste será sucedido por Omar Fernández, su hijo.

Para que Abel pueda ser candidato presidencial otra vez, tendría que esperar la desaparición física de Danilo o que, por una u otra cosa, no pueda aspirar a ese cargo.  

¿Qué le quedará a Abel, si por asistir dividida la oposición a las elecciones pierde? El hoy candidato presidencial del PLD tiene dos opciones: Esperar tranquilamente una oportunidad en el PLD o formar su propio partido.

El triunfo de Justicia Social (JS), formado por el ex senador Julio César Valentín y el alcalde de Tamboril, Anyolino Germosén, ambos ex peledeístas, que todo indica que va a desplazar a algunos de los principales partidos mayoritarios, podría ser la motivación para la constitución de otra entidad política.

 Abel es un buen candidato, pero no cuenta con el total apoyo de la mayoría de los altos dirigentes del PLD. ¡Se convirtieron en mudos ni trabajan como lo hacían antes!

Lo de un nuevo partido político, es una simple opinión nuestra, porque quizás a Abel nunca le pasó por su mente esa idea. Todas nuestras ideas se resumen en que si la oposición acude unida a la primera vuelta, que parece no ocurrirá, tendría muchas posibilidades de ganar las elecciones de Mayo, pero si no lo hace, será muy difícil triunfar.

Con Leonel sólo habría que negociar el restablecimiento de su Constitución del 2010, que estableció la no reelección consecutiva y aprobó la alternabilidad, para que un Presidente sólo pudiera estar cuatro años en el poder, con la posibilidad de volver a aspirar luego de cumplido un período 48 meses fuera de la Presidencia.

En poder de Danilo Medina está el triunfo o la derrota de la oposición en su conjunto, por ser el líder de la mejor estructura política del país, llamada PLD.

A eso hay que agregarle que evitaría que los pobres que venden su voto por 500, mil o dos mil pesos, lo pensarán varias veces, porque saben que por ese dinerito tendrían que durar decenas de años pagando muchos impuestos, para cubrir las deudas internacionales de miles de millones de dólares que el gobierno coge prestados, de gastos innecesarios u otros costos.

Los pobres o la clase media quieren un gobierno que les baje los precios de la comida, la medicina, los materiales para la construcción y otros productos, pero eso ocurre cuando el liderazgo político decide hacerlo guiando a las masas por un destino seguro.

¡Gracias por leernos!   

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