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Los dominicanos en Acción de Gracias… Mojiganguiando el sábado

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Mogiganguiando el sábado.
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Mojiganguiando el sábado

Alejandro Espinal

Por Alejandro Espinal F.

El pasado jueves, en los Estados Unidos, se celebró el tradicional Día de Acción de Gracias o Thanksgiving, como se le conoce en inglés, aunque para muchos, simplemente es “el día del pavo”.

En nuestro país, desde hace varios años, algunas familias que regresaron a la nación tras haber cumplido su retiro laboral mantienen la costumbre de celebrar esta fecha, influenciados por las tradiciones aprendidas durante su vida en territorio norteamericano.

Lo que resulta insólito para muchos es que la celebración de Acción de Gracias en la República Dominicana está respaldada por la Ley núm. 6038, promulgada por el Consejo de Estado el 18 de septiembre de 1962, la cual establece la misma fecha de conmemoración que en los Estados Unidos: el cuarto jueves de noviembre.

Donde sí existen claras diferencias es en la cena. Mientras en Estados Unidos el pavo reina en la mesa casi de manera exclusiva, el dominicano le suma sin remordimientos el cerdo o puerco asado, porque aquí la abundancia también es parte de la tradición.

Otra curiosa diferencia es que, un día antes de la celebración, el presidente de los Estados Unidos suele perdonar la vida a dos pavos en un acto simbólico. En nuestro país no se hace nada parecido, aunque sospecho que, de implementarse algún día, terminaría siendo con dos cerditos indultados.

Entre pavos, cerdos y vitrinas llenas de ofertas, llega también el ruido comercial del Viernes Negro, inspiración suficiente para que este “privador de poeta” se atreviera a escribir los siguientes versos:

Viernes Negro y otros colores

(Alejandro Espinal F.)

Hoy quiero un Viernes Negro tan blanco
como la claridad y la pureza de tu alma.

Tan rojo
como el amor que brota de tu corazón.

Tan verde
como la esperanza del enamorado que sueña
con construir vías de amor y confraternidad.

Tan amarillo
como la serenidad y la paz.

Tan azul
como la fortaleza que sostiene nuestras vidas.

En fin,
un Viernes Negro como un almacén de corazones,
besos y abrazos;
y nada que envidiarle a un tren bala
con una sola parada:
el sábado.

Cuentecito:

Un hombre llega a urgencias cojeando y entra al consultorio del médico.

El doctor le pregunta:

Qué le pasó, señor

El paciente responde:

Pues estaba en el parque jugando fútbol con los amigos y cuando fui a patear la pelota calculé mal y le di tremenda patada a una piedra que estaba al lado.

El doctor, mirando el pie, dice:

Perdone que se lo diga, pero usted debería tener más cuidado. A simple vista se nota que tiene dos dedos fracturados, una fuerte contusión y una herida bastante fea.

Entonces el hombre le responde:

Saaaa, eso no es na’ comparado con el lío grande que se armó con el que intentó cabecearla.