
Buenos días. Es definitivamente muy poco el esfuerzo que se hace para mejorar la percepción de la gente respecto al desempeño de los diputados y legisladores en sentido general. Lo que el dominicano de a pies recibe con frecuencia, vía los medios informativos, por lo general guarda relación con los irritantes privilegios de que estos disfrutan y del escaso rendimiento que ejercen en cuanto a calidad de la supuesta representatividad de la sociedad. El tema nos invita nueva vez tras la información que circula este lunes en algunos medios, en lo referente a las injustificadas ausencias sin consecuencias a las sesiones, por parte de un gran número de esos “servidores públicos”. Se revela que en los primeros 150 días de trabajo en el Congreso, cuando se han celebrado 41 sesiones, solo un 14 por ciento de los diputados se ha acogido a las convocatorias. El otro 86 por ciento simplemente no asistió y nadie le cuestionó acerca de las razones, ni aplicó consecuencias como precio al incumplimiento de su responsabilidad. En ese deprimente contexto destaca el hecho de que un número considerable de los señores representantes del pueblo, acumula inquietantes records de ausencia, sin que nada pase en lo absoluto. El tema pudiera parecer simple a ciertos sectores, pero en definitiva es una expresión más del descredito de la democracia representativa como sistema político e indefectiblemente, de la sentida y profunda inoperancia de su sistema de partidos.








