
Buenos días. Las actuaciones policiales de los últimos días confirman lo que el sabor popular repite siempre: que loro viejo “no aprende a hablar ni matao”. La fuerza bruta sigue siendo el método preferido de la policía para resolver cualquier caso en los barrios, que por lo general se traduce en forcejeos con ciudadanos, maltratos, uso de armas en las manos, deprimentes espectáculos que dejan al desnudo la falta de autoridad y el poco respeto que los uniformados actuantes inspiran en la gente de allá abajo. Las agresiones y groserías son el plato de cada, lo que deja claro que de poco sirven los esfuerzos por transformar la institución del orden en un cuerpo respetuoso, generador de confianza y aceptación ciudadana. ¿Será que solo se le forma para ver al ciudadano como simples subalternos, a quienes tienen libertad de insultar, agredir y atropellar a sus anchas? ¡De qué diablo sirve que el país se gaste cientos de millones de pesos en una reforma que luce no cambiará la conducta, ni el comportamiento violento e irrespetuoso de los agentes policiales! ¡Será que tendremos que admitir que esos loros viejos no aprenderán jamás…!








