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La pifia del terror a candidaturas independientes

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Por Hilario Ramirez

El legislador Ramón Rogelio Genao sometió en el Senado de la República Dominicana, la propuesta de eliminar las candidaturas independientes.

La mañana de este miércoles fue aprobada la pieza legislativa que deroga los artículos 156 157 y 158 de la Ley 2023 del régimen electoral en RD, dejando sin efecto la facultad que daba a cualquier persona jurídica para aspirar a la candidatura presidencial sin que fuera necesario pertenecer a una entidad partidaria.

Los artículos 156, 157 y 158 de la Ley 20-23 Orgánica del Régimen Electoral de República Dominicana han sido objeto de un proyecto de ley aprobado en primera lectura por el Senado para su derogación en marzo de 2026.

Estos artículos formaban parte del régimen electoral original de dicha ley aprobada en 2023.

Para obtener el texto específico de lo que decían antes de esta iniciativa de derogación, se requeriría consultar el texto original publicado en la Gaceta Oficial de la Ley 20-23 a principios de 2023.

Dicha propuesta de parte de Rogelio Genao, resulta una pifia desde el punto de vista sociopolítico.

A partir del razonamiento estadísticas acerca de las votaciones presidencial, los resultados ofrecidos por la Junta Central Electoral de los anteriores tres cuatrienio secuencial hasta el último sufragio que reconoció el triunfo al presente Ejecutivo en manos de Luis Rodolfo Abinader, se abstuvieron en votar un porcentaje de la población, cuyo número creó gran preocupación sobre el análisis de la opinión pública.

Si la Camara de Diputados ratifica dicha derogación, se espera con incuestionable efecto el llamado de resistencia a votar por ninguno de los partidos mayoritario.

De ser acogido por los electores esa posible convocatoria, el proceso democrático del certamen electoral correspondiente al año 2028 vaticina crisis social cual pondría en la cuerda floja la estabilidad económica debido al éxodo de inversionistas que temerian sacrificar sus recursos económicos en un Estado con manifestaciones de incertidumbre y desconfianza en políticos tradicionales.

Si se pusieran en evaluación popular a los llamados partidos mayoritario, el desplome emocional arrastraría motivación de impotencia determinada a no votar por ninguno.