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Buenos días. En la entrega de ayer jueves sugeríamos que las autoridades deben enfocar su atención en la elaboración de un plan de contingencia, que permita a los dominicanos amortiguar las consecuencias que pudiera padecer en caso de que los precios internacionales del petróleo, profundicen su preocupante escalada alcista. Insistimos en que debe procederse a tiempo, independientemente del optimismo de Yayo Lovatón, por el hecho de que la guerra desatada por Estados Unidos e Israel contra Irán, contrario a lo prometido por Trump, pinta a que no terminará por ahora. El plan que sugerimos debe enfocarse hacia dos pilares fundamentales, el ahorro de energía eléctrica y de combustibles. Sin dudas, las señales de austeridad tienen que partir desde las más elevadas esferas del Gobierno, abarcando hasta la más mínima instancia oficial, todo en el contexto de un plan que incluya medidas que se orienten a proteger a la sociedad de las posibles consecuencias que se dejarán sentir en los precios de la alimentación, la calidad de los servicios y, en general, en el deterioro de su menguado presupuesto. En las dependencias oficiales tiene que aplicarse un plan coherente de ahorro de energía, para lo que se pueden contemplar diferentes acciones, además de prohibirse el uso de vehículos de alto consumo de combustibles, complementado con una regulación estricta que abarque el uso de todos los medios de transporte en el Estado. Por igual, debe contemplarse la posibilidad de alternar el movimiento de las unidades de transporte de pasajeros, en sus diferentes modalidades, así como de los vehículos de matrícula privada. No hay que olvidar la crisis que padeció el mundo por los altos precios del petróleo a partir del 2008, ni que República Dominicana pudo mantener su economía estable y bajo estricto control los precios de los combustibles, también de la comida y los servicios, gracias a que el presidente de entonces, el doctor Leonel Fernández, fue previsor y su Gobierno diligente en la tarea de proteger la economía de la gente y del pais. Nada de malo hay en imitar y reconocer lo que beneficie a los dominicanos…








