
Buenos días. El tiempo se vence asimismo y respecto a la tragedia del Jet Set, 30 días después, nos enrostra sus preguntas sin respuestas, nos señala sus dudas e impotencias, nos cuestiona por la falta de decisión en procura de establecer responsabilidades y culpas. Junto a su triste paso, las interrogantes resuenan y golpean sin eco, sin que provoquen la atención de aquellos que aún no envían señal y se aferraron a los allantes y poses. Y se hace inevitable exteriorizar dudas y sospechas. ¿Cómo es que 30 días después el Ministerio Público no haya procedido? ¿Cómo es que aún no se haya producido la primera citación de los dueños del Jet Set para, al menos, hacer creer que se tiene el interés de esclarecer el fatídico hecho? ¿Dónde está, que ha hecho, qué está haciendo, la comisión nombrada para investigar el caso y que integra a nacionales y extranjeros? 30 días después solo queda como prueba un recuerdo amargo, un vacío cargado de dolor lacerante, de ausencia y esperas, un sentimiento que sencillamente golpea en el rostro, desgarra el alma por el recuerdo de aquella madrugada fatídica donde 235 vidas fueron cambiadas para siempre por impotencia y penar, donde flores, velas, velones, oraciones, cánticos, luto, lágrimas, se mudaron con atuendos negro y voces cortadas, para tomar aquel espacio donde, a las 12:44 de la madrugada del 8 de abril 2025, la voz más alta del merengue, Rubby Pérez, amenizaba su última fiesta, la última de los que no pudieron volver a sus hogares y, al parecer, no tendrán justicia. ¿Por qué no se ha procedido, quién o qué lo impide?








