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Duqueza, Rafey y la basura que puede convertirse en riqueza

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Ramón Leonardo
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Al pueblo dominicano: Mensaje de Ramón Peonardo
Durante décadas hemos cometido el mismo error.
Cada vez que un vertedero se llena, comenzamos a buscar otro lugar donde tirar la basura.
Cuando una comunidad protesta, buscamos otra comunidad.
Cuando un terreno se agota, buscamos otro terreno.
Y así hemos pasado generaciones enteras trasladando el problema de un lugar a otro, sin resolverlo jamás.
Hoy quiero decirle al país que existe otro camino.
La República Dominicana no necesita más vertederos.
La República Dominicana necesita una Revolución Nacional en el manejo de los residuos sólidos.
Por eso, como presidente de la República, declararé la Gestión Integral de los Residuos como una Urgencia Nacional.
No para seguir enterrando basura.
No para seguir contaminando ríos.
No para seguir enfrentando comunidades contra gobiernos.
Sino para transformar un problema histórico en una oportunidad de desarrollo.
Nuestra propuesta es clara.
Duquesa no se moverá.
Rafey no se moverá.
La basura seguirá llegando a esos centros, pero dejará de tener como destino principal el enterramiento.
Duquesa y Rafey serán transformados gradualmente en Parques Tecnológicos de Aprovechamiento de Residuos.
Allí se clasificará, reciclará, reutilizará y aprovechará todo aquello que hoy estamos desperdiciando.
El plástico volverá a la industria.
El vidrio volverá a convertirse en envases y materiales de construcción.
Los metales volverán a producir riqueza.
Los residuos orgánicos se convertirán en fertilizantes para la agricultura.
Los gases producidos por los residuos serán transformados en energía eléctrica.
Lo que hoy contamina, mañana producirá empleos.
Lo que hoy representa un gasto, mañana generará ingresos.
Pero esta transformación no será solamente para Duquesa y Rafey.
Será un Sistema Nacional de Aprovechamiento de Residuos.
Cada municipio del país participará.
Cada ayuntamiento tendrá responsabilidades.
Cada comunidad tendrá oportunidades.
Crearemos centros de clasificación, reciclaje y aprovechamiento en todo el territorio nacional.
Miles de recicladores informales serán incorporados a la economía formal con dignidad, seguridad y oportunidades.
Nuestros jóvenes podrán estudiar tecnologías ambientales.
Nuestras universidades podrán investigar nuevos usos para los materiales recuperados.
Y nuestros agricultores podrán beneficiarse de fertilizantes producidos en el propio país.
Durante años hemos enterrado millones de toneladas de residuos.
Junto con ellas hemos enterrado miles de millones de pesos.
Ha llegado la hora de dejar atrás la cultura del desperdicio.
Ha llegado la hora de construir una economía circular dominicana.
Una economía donde nada se pierde y todo se transforma.
Quiero dirigirme también a las comunidades que hoy sienten preocupación legítima por proyectos relacionados con residuos sólidos.
Las escuchamos.
Las respetamos.
Y defendemos su derecho a participar en las decisiones que afectan su futuro.
El desarrollo no puede construirse contra la gente.
El desarrollo debe construirse junto a la gente.
Ninguna comunidad debe ser convertida en sacrificio para resolver los problemas de otra.
La protección del agua, de los ríos, de los arroyos, de los bosques y de la salud de las familias dominicanas será una prioridad nacional.
Nuestro objetivo no es crear más vertederos.
Nuestro objetivo es hacer que los vertederos desaparezcan progresivamente como los conocemos hoy.
Pueblo dominicano:
La basura no es basura.
Es materia prima.
Es energía.
Es empleo.
Es industria.
Es riqueza.
Lo único que ha faltado es voluntad política y visión de futuro.
Nosotros tenemos ambas.
Y por eso afirmamos con firmeza:
La República Dominicana dejará de enterrar riqueza.
La República Dominicana aprenderá a transformarla.
Y cuando nuestros hijos miren hacia atrás, recordarán este momento como el día en que decidimos convertir uno de los mayores problemas nacionales en una de las grandes oportunidades de desarrollo del siglo XXI.
Que Dios bendiga al pueblo dominicano.
Que Dios bendiga nuestra tierra.
Y que Dios nos dé la sabiduría para transformar nuestros problemas en progreso para todos.

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