Una traición que se paga caro

La exclusión de funcionarios de alto nivel del gobierno de Luis Abinader en la juramentación del presidente Donald Trump en 2025 es un reflejo de cómo las relaciones internacionales pueden deteriorarse cuando las lealtades políticas son quebrantadas. Más que un acto protocolar, este desaire evidencia el costo de lo que se percibe como una traición en el ámbito político, un error estratégico que el Partido Revolucionario Moderno (PRM) y su liderazgo no parecen haber calculado.
En 2020, el PRM se benefició significativamente del ambiente internacional creado por la administración Trump. La llamada de Mike Pompeo al entonces presidente Danilo Medina, advirtiéndole sobre las repercusiones de intentar una reforma constitucional para perpetuarse en el poder, fue un factor decisivo que allanó el camino hacia la victoria de Luis Abinader. Con el Partido de la Liberación Dominicana (PLD) desgastado y fragmentado, la intervención de Washington fue el empujón final para que el PRM emergiera como la alternativa de cambio.
Sin embargo, ese apoyo vino acompañado de expectativas. Desde el inicio de su mandato, Abinader recibió señales claras de la administración Trump sobre temas de interés estratégico: la lucha contra el narcotráfico, el fortalecimiento de la institucionalidad judicial y el rechazo a cualquier influencia extranjera que comprometiera los intereses de seguridad de los Estados Unidos en la región. Estas observaciones no fueron tomadas con la seriedad esperada, dejando a Trump y su equipo con la sensación de haber invertido en un socio poco confiable.
El distanciamiento se acentuó con la llegada de Joe Biden a la Casa Blanca en 2021. El gobierno de Abinader, en un intento por mantener buenas relaciones con la nueva administración, adoptó una postura que muchos consideraron como un arrodillamiento total a las políticas progresistas de Biden. Desde el apoyo incondicional a las iniciativas climáticas y migratorias hasta el silencio ante políticas comerciales que perjudicaban a sectores clave de la economía dominicana, el PRM mostró una clara preferencia por alinearse con los demócratas, dejando de lado cualquier consideración por el legado y las políticas de Trump.
Este cambio no pasó desapercibido para los republicanos. Trump, conocido por su memoria selectiva pero implacable, tomó nota de cómo un gobierno que en teoría debía ser aliado permitió que figuras señaladas por agencias federales estadounidenses —como jueces corruptos y narcotraficantes— fueran rehabilitadas y tratadas como honorables en la República Dominicana. Este tipo de acciones contravenían directamente las expectativas de la administración republicana de 2020 y representaban un claro alejamiento de los principios compartidos en aquel entonces.
En política, las lealtades cuentan, y la traición tiene un costo elevado. El gobierno de Abinader parece haber subestimado este principio fundamental. Su alineación con Biden, junto con el desdén por las observaciones de Trump, no solo erosionó la confianza entre ambos gobiernos, sino que también dejó al PRM en una posición incómoda en el panorama internacional.
La exclusión de los funcionarios dominicanos en la juramentación de Trump es un mensaje contundente: las relaciones internacionales no se construyen únicamente sobre intereses temporales, sino sobre compromisos duraderos. La falta de reciprocidad y la aparente negligencia en mantener la relación con los republicanos han colocado a la República Dominicana en una situación de aislamiento respecto a una figura política que aún goza de influencia global.
El caso del gobierno de Abinader y su relación con Trump deja una lección clara: en política, las alianzas deben manejarse con prudencia, especialmente cuando se trata de figuras como Donald Trump, cuya visión del poder está profundamente arraigada en la lealtad y la reciprocidad. Este distanciamiento no solo representa un error estratégico, sino que también pone en evidencia las limitaciones de un liderazgo que, por complacer a todos, termina alienándose de quienes fueron fundamentales en su ascenso al poder.








