
Buenos días. Lo que advirtiera este martes el presidente de la Cámara de Diputados, Alfredo Pacheco, acerca de la existencia de “francotiradores”, que supuestamente mantienen una ofensiva en contra de la aprobación del Código Penal, arranca risas en muchos sectores de la sociedad dominicana. Es que las razones sobran para que suceda de esa manera, en tanto el presidente de los diputados atribuye la acción denunciada al hecho de que “buscan boicotear cualquier intento” de aprobación del nuevo Código Penal. Según Pacheco, ese es el motivo por cual los sectores que no identifica, atacan a legisladores integrantes de la comisión bicameral que, según afirmara, “están avanzando en el conocimiento del proyecto”. Además de que no devela a los sectores denunciados, ni establece quiénes lo integran, lo denunciado parece más bien un adelanto para justificar otro posible intento fallido en la aprobación de la importante pieza, por la sencilla razón de que afecta sagrados intereses. El Pais tiene razones suficientes para creer que lo que en verdad existe, son abundantes compromisos con intereses y sectores que se oponen a la aprobación del nuevo código. No hay que olvidar que nos hemos gastado 30 años en esos menesteres y a lo largo de ese tiempo, no se ha actuado ni mucho menos hablado con sinceridad a los dominicanos acerca de las verdaderas razones que han impedido que podamos contar con lo mil veces prometido. El fracaso de todos los intentos por aprobar el Código Penal combina motivaciones políticas y fundamentalmente religiosas, que tienen su epicentro en el tema del aborto. De ahí que persistan en el tiempo los forcejeos, presiones y temores, en torno a que si el aborto debe o no incluir las conocidas tres causales. El detalle deja claro que la fidelidad con las posturas dogmáticas, es definitvamente dominante y lo seguirá siendo. De manera que no hay razones para descartar un fracaso más en las cuestionadas intenciones de aprobar el Código Penal.








