
Buenos días. No se trata de llover sobre mojado, se trata de mantener activa la atención, la alerta estratégica acerca de los ocurre en Haití, cada día, todos los días. La peligrosa inestabilidad política de Haití no solo abruma, también espanta por la profundización de la penuria de su sufrido pueblo, a la vez, porque es una creciente e imparable amenaza para la seguridad y existencia de nuestro país. Lo hemos repetido y lo seguiremos haciendo. Haití fracasó como Estado, pasóٗ a convertirse en territorio de poderosos grupos mafiosos que durante décadas han controlado, explotado y hecho negocio con su miseria. Haití no es garantía de nada y menos para nuestra existencia como nación soberana, Haití es tierra bajo el control y dominio de bandas criminales armadas que imponen su reino a base de sangre y terror por mandato de sectores de poder. Cada día se reportan nuevos asesinatos, decenas de desapariciones, miles de desplazados y cantidades crecientes de secuestrados. Y cada vez cruzan mucho más a nuestro territorio, a pesar de lo que digan en contra, mientras los países sanguijuelas que tienen la responsabilidad de buscar una solución estructural al problema, no hacen nada, solo aguardan materializar su plan macabro de unificar la isla. El incierto panorama nos obliga a preguntar, ¿en verdad siguen creyendo en recomponer a Haití?








