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Arcadio Vargas… un relato y mil recuerdos

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Arcadio Vargas junto a compañeros y colegas luego de terminar una reunión pro unidad de los periodistas, celebrada en el Club Recrativo.
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A su dos meses de partida…

A las 4:30 del miércoles 9 de julio, el calor se sentía abrazador, dominante, casi necio. Escribía en mi ordenar cuando sonó el timbre de mi celular. Me acerqué para identificar a la persona que marcaba. Era mi amiga Yuberki, esposa de mi hermano, colega y compañero de investigaciones, gremialismo y libros, Arcadio Vargas Evertz. Unos minutos de conversación con ella acerca de visitas pendientes a la casa, mi salud y la de él, la familia, de cómo andan las cosas en general, sirvieron de entrada a la explicación del motivo de la llamada:

“Mira, el negro quiere hablar contigo porque él piensa celebrar en grande sus 70 años y prefiere hacerlo en el Club… Así es que ya tu sabes, déjame ponértelo”. Antes de que me lo pasara, le pregunté qué cuándo será la celebración y qué piensa él hacer para la ocasión. Me respondió que el 2 de agosto y que podría ser después de la seis de la tarde.  Yuberki se interesó por saber si en el Club había sillas, mesas, aparato de sonido y quedé de informarle el próximo sábado.

A continuación, me deja en conversación con el señor Vargas, como solía yo decirle, y de entrada me dijo que lo había dejado esperando para retomar el proyecto que, de manera conjunta, teníamos en carpeta. Me disculpé tras indicarle que en dos ocasiones salí para su casa, ubicada en la Villa Magisterial, pero que, por el embotellamiento infernal del tránsito desde la República de Argentina hasta el final de la Yapur Dumít, me vi obligado a dar marcha atrás.

“Martínez, te estoy llamando porque el dos de agosto es mi cumpleaños y después de pasar por tantas y aún seguir vivo, quiero celebrar en grande en el Club mis 70 años. Así es que tumba lo que sea que haya para ese día porque quiero el lugar”, me indicó.  Me aseguró que tenía un presupuesto listo y que su anhelo era compartir “un becerrito” con familiares e invitados. Le pregunté que a cuántas personas más o menos pensaba invitar y qué tenía pensado hacer para la ocasión. “Son como 40 o 50 invitados, pero yo quiero que tú te encargues de hacerme una lista de los periodistas amigos, de los que siempre hemos compartido y estado juntos en los menesteres gremiales y de colegas”.

Y así quedó establecido. Le prometí que las instalaciones del Club iban a ser reservadas para su cumpleaños y que, en un par de días, le llevaría la lista que me pidiera de periodistas a ser invitados.

¡Pero la muerte se adelantó presurosa y anuló todo! Alrededor de las once de la noche del día siguiente, viernes 10, conversaba con Viviana Núñez, amiga cercana y prima de Yuberki, quien con gran pesar me informó que “Manolo”, como le nombraban sus seres más apreciados, «acaba de morir en su residencia» y que todo había transcurrido de manera rápida e inesperada.

Mi reacción fue imprecisa y breve. La infausta y sorpresiva información me impactó al grado de que no me fue posible dormir en tanto la inesperada muerte, tambien se llevaba planes, tareas cercanas y distantes, que simplemente se esfumaban. Abruptamente quedó en el limbo su cumpleaños, al igual que mi sugerencia de invitados, así como la confirmación a Yuberki de las cosas disponibles en el Club. El compromiso más cercano era la reunión que acordamos en su casa para el sábado siguiente, con la finalidad de retomar un importante proyecto que teníamos en carpeta: escribir un libro acerca de la Prensa Escrita en Santiago.

“Coge temprano para acá, trae los apuntes que tienes y vamos a darle forma al proyecto. Yo creo que, con lo que tú has avanzado, fácilmente nosotros podemos poner en circulación el libro en diciembre próximo”, me comentó. Así lo convenimos, pero su vida quedó trunca por una acción  no merecida de la muerte…

Experiencias compartidas

El trajín del quehacer periodístico nos hizo amigos y cercanos. Mientras él laboraba para el Nuevo Diario, me desempeña como encargado del matutino Ultima Hora. Incluso, en una etapa de mi vida, viví por un breve tiempo en su casa junto a su familia. El compartir sincero y la coincidencia en valores con los que regíamos nuestro ejercicio y la vida misma, nos llevó a involúcranos en proyectos de investigación y participación en el principal de nuestros gremios, el Colegio Dominicano de Periodistas, así como en la Corriente Institucional que formáramos para participar e incidir en la vida interna de este.

Compartimos en el Semanario El País, en el destacado programa radial «La Trinchera de la Tarde», redactamos importantes revistas institucionales, relatos, trabajos especiales como «La Guía Histórico-turística de Santiago», entre otras jornadas.

Arcadio Vargas en la Trinchera de la Tarde, un espacio radial del que fuera co-fundador.

Esa relación sana y provechosa originó interesantes iniciativas, destacando entre ellas el involucramiento en una tarea atrevida, desafiante y de ciertos riesgos, emprender una vasta y compleja investigación que nos llevara a comprobar la alegada independencia de la prensa escrita de República Dominicana, durante las elecciones presidenciales del año 2000. Así nace en febrero 2002 “La Mentira de la Prensa”, un libro basado en las técnicas de investigación hemerográfica y hemerocrítica que, con datos precisos e inobjetables, desmontó el tradicional discurso de la supuesta objetividad e independencia que la prensa asume ante un proceso electoral nacional en específico.

Recibiendo el premio en uno de los concursos de ensayos del CDP Santiago.

Pero, además, aborda con inusitada profundidad el comportamiento de los grupos de poder y el nacimiento de nuevas expresiones de estos en República Dominicana. La irrefutable investigación no solo ganó la crítica favorable, sino que sigue siendo fuente de consultas para estudiantes de Comunicación Social, periodistas y otros.

¿Quién fue arcadio Vargas Evertz?

Uno de los periodistas de más férrea formación académica, articulista, maestro, investigador, versátil escritor, esposo y padre ejemplar.

Publicó varios libros, entre estos “Triálogo de Escapista”, “Sueños Truncados”, “El Cerebro de un Cangrejo”, entre otros. Ganador de varios premios y tres veces primer lugar del Concurso de Ensayos “René Fernández Almonte”, organizado por la Seccional Santiago del Colegio Dominicano de Periodistas.

Entre sus compañeros y amigos Arcadio Vargas fue siempre reconocido como un periodista y escritor crítico, cortante, además de que se destacó por traspasar los linderos que dividen los géneros periodístico y literario.

En los asuntos de su apreciado Colegio Dominicano de Periodistas y de la Corriente Institucional, hoy Dos Generaciones, siempre será recordado como el más aguerrido de nuestros delegados en los procesos electorales del gremio y primero en la fila de las actividades organizadas por la entidad. Fungía de vocero en asambleas y se destacaba por su línea discursiva, siempre enfocada en la defensa a la institucionalidad y respeto de los derechos del periodista.

En sincero reconocimiento a su entrega y valiosos aportes, el masivo acto de presentación de la Plancha encabezada por Carlos Arroyo Ramos para las recien celebradas elecciones del CDP, tributó un minuto de silencio a su memoria. Dos Generaciones dedicó a él el triunfo que obtuviera en las referidas elecciones del pasado 29 de agosto.

A sus dos sentidos meses de partida, irremediablemnte fluye el pesar, aunque es mayor el compromiso de honrar siempre su memoria. Descansa en merecida paz, compañero y hermano…

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