

Buenos días. Descalabrado y con rostro de muerte, el río Yaque del Norte celebra su día hoy 25 de julio. Como suele ocurrir, estará ausente de las celebraciones, no se hablará en conferencias ni foros del progresivo deterioro de su cauce, tampoco del exagerando nivel de contaminación que reciben sus aguas a consecuencias de la práctica irresponsable de empresarios, comerciantes y gente sin conciencia que vive en la ribera de las cuantiosas cañadas que le agreden. Aunque aparentemente tiene doliente, esta, la más importante e impactante de las fuentes acuíferas nacionales, pasa su día solo, callado, ignorado, agonizando en silencio, exhibiendo con pena su cadavérico rostro y su lacerado cuerpo, mientras la prensa, una y otra vez, los medios, los papales, se llenan de planes, proyectos, anuncios, programas para su supuesto rescate, que no solo terminan como peroratas que el tiempo se llevó, sino que son simples escaramuzas de las que algunos sencilla y descaradamente se benefician. Penosamente, el Yaque no logra que, para la celebración de su día, al menos se incluya en la celebración del Patrón Santiago, tan solo una conferencia de media hora para mostrar su desgracia. Ni una exposición pictórica abierta a jóvenes escolares, menos conectar a las escuelas y colegios presencialmente con su realidad, a los fines de que los educandos de hoy, futuros líderes del mañana, le conozcan por dentro. ¡Se le ignora olímpicamente! A pesar de que es a su paso por Santiago donde el otrora Yaque dormilón adquiere rostro de muerte, exhibe su peor imagen de las últimas décadas, todo un deprimente drama provocado por la descarga en su cauce de aguas residuales y negras, acción provocada irresponsablemente por más de 20 empresas, que se agrava por las descargas directas demás de 25 cañadas contaminantes ubicadas en la parte alta y media de su cuenca. ¡Así, moribundo, aislado, usado por algunos vivos, ve pasar el Yaque otro 25 de julio…!
¡Globos de su cumpleaños!








