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Trampa semántica anti corrupción

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Por Hilario Ramirez

La trampa semántica en la lucha contra la corrupción se refiere al uso de un lenguaje ambiguo o distorsionado para disfrazar actos corruptos.

Normalizar prácticas ilegales (como llamar «ajustes» a recortes de derechos) o desviar la atención de la realidad, creando una cultura donde la corrupción parece aceptable o inevitable, como un «riesgo país», y manipulando el significado de términos como «libertad de prensa» para justificar mentiras. Todo lo cual dificulta una lucha frontal y efectiva contra el problema.

En el marco jurídico del código penal de República Dominicana, hay una especie de trampa semántica en la búsqueda de ejercer contundencia judicial en contra del delito hurto de finanzas a instituciones públicas.

En circunstancias similares frente a la evaluación legal del robo al erario del Estado Dominicano, el tipo de método aplicado a la investigación policial sobre uno o varios imputados, épocas anteriores el tratamiento del juez mostraba intensidad de la pena, dependiendo de la cantidad sustraída.

Cuando los montos tenían números pecuniario intrascendente, acudían a método represivo como el garrote y/o funda con espíritu de cebollas.

En caso de que el o los encausados tuvieren el privilegio de administrar miles de millones y desviaran cientos de dicha cifra, entonces la metodología judicial privilegia el clima del acusado con la figura jurídica «delación premiada.

Si se remiten las significante del concepto delación, aparecerá antecedentes en la Era de Trujillo, a los delatores se le denominaba «calié»[chivato].

A diferencia de la suerte que corría el chivato para esa ocasión, el interegno de origen desde que su decisión envalentonado en poner al desnudo de responsabilidad civil o penal a alguien, las negociaciones con las autoridades del Ministerio Público, no lo eximian de purgar su penalizada participación a pesar de que colaboraban a resolver un caso.

Hoy el tecnicismo jurídico se burla de los contribuyentes, a pesar de ser robado sus fondos de salud y pensión,.encarcelan solamente a los señalados por un delator premiado que habiendo robado también, queda en libertad y con la fortuna sustraída pero camuflada en el dinamismo comercial; igual a los imputados quienes pagan con shows mediático de fábulas en supuesta prisión sin devolver lo robado.

La delación tiene dos significados principales en español, uno de ellos aquí analizado: como denuncia o revelación de un delito (a menudo secreta o anónima, llamada a veces «delación premiada» o «colaboración eficaz».

Las autoridades manejan el asentimiento de la gente incauta, repetir con ademanes la manipulada satisfacción de perseguir el teatro de la corrupción, misma población que siendo entretenida son robado sus paquete de servicios básicos que se traducen en calidad de vida, sudada para bienestar de sus hijos.

La inmensa falencia oculta detrás del telón que muestra escenas en los dramas judiciales en supuestos enfrentamiento a los corruptos, contiene agentes contaminantes en términos semántico y sociológico alrededor de la presunta apertura a juicios contra quienes cometen desfalco a instituciones del Estado.

Dicha premisa radica en los evidentes procesos encabezados por la Procuraduría en su departamento de persecución de la corrupción (PEPCA), terminó en montajes en el arte del entretenimiento y llevado a la tendencia del modismo en crear contenidos subido a redes sociales para generar trasiego u oportunismo de ganancias monetaria con la desgracia de un Estado corrompido.

Dicen que una mentira dicha varias veces es conertida en aparente verdad. Lo mismo está pasando con el vicio de robar mucho dinero y luego aquellos que se supone son responsables en dar vida de aplicación procesal en castigo sobre quienes roban al erario, dejan sin efectos continuar con la acusación, como resultado de los acuerdos arribado con delatores y los confesos al negociar devolver un mínimo porcentaje de los recursos económicos llevados en calidad de hurto.

Un pueblo ve pasar varias generaciones en el transcurso de su escolaridad donde cada día de enseñanza le dan a
conocer el valor del Derecho Constitucional, una parte de esos estudiantes se forman como abogado que al saborear honorarios por defender a ladrones, llenan de contradicción la naturaleza cognitiva aprendida en las aulas Universitaria.

A los hogares llegan en vez de desarrollo económico, una perceptible maldición al enterarse su cerebro noticioso, acerca de la hipocresía política que siendo oposición prometen cambios socio-económico a los votante, pero después del triunfo declarado, olvidan lo prometido y se convierten en ladrones como los ex funcionario condenados moralmente por el cuestionamiento del escrutinio público.