Caminando y Masticando

Por Alejandro Espinal F.
Todavía no se sabe cuál es el melao que tiene Mireya. Tampoco se entiende cuál es el saoco que tiene República Dominicana, que en todas las fiestas baila.
Ahora bien, la noticia que circula es la propuesta que le hizo un agente federal de los Estados Unidos al piloto del presidente venezolano Nicolás Maduro, de nombre Bitner Villegas, para que lo traicionara y lo entregara a Washington.
Todo esto habría ocurrido en el Aeropuerto de La Isabela, meses antes de que el entonces secretario de Estado Marco Rubio ordenara la incautación, en ese mismo aeropuerto, de dos aviones pertenecientes al mandatario venezolano.
Estamos en todas partes como el arroz blanco: a veces es bueno, otras veces deja un tufo de repercusión histórica. Ya veremos.
La tormenta tropical convertida luego en huracán de categoría cinco, se fue, pero no se fue, como decía aquel viejo comercial. Todavía sigue causando daños en nuestro país mientras se desplaza hacia Jamaica y Cuba.
Los trabajos de prevención del gobierno y sus organismos de defensa civil y mitigación de daños lograron reducir las pérdidas humanas a la mínima expresión.
Se cuantifican los daños materiales en edificaciones, carreteras, puentes y viviendas afectadas, principalmente en sectores marginados. También se debe trabajar en la prevención de las enfermedades contagiosas como el dengue y el cólera.
Pero viene otro ciclón: el de la política y el de los pescadores de ríos revueltos.
Ya el ministro de Agricultura, Limber Cruz, con las botas todavía mojadas, lanzó la cifra de dos mil millones de pesos en daños al sector. Más rápido que Félix Sánchez “esperando” los recursos para comenzar a reponer lo dañado.
Por otro lado, ya aparecen en el sector oficial quienes propugnan por la declaración del Estado de Emergencia en el Congreso, supuestamente con la intención de atender rápidamente la solución a los daños de Melissa.
Su aprobación implicaría el manejo rápido, y muchas veces sin control de recursos, algo que encanta a los que aprovechan para llenar sus bolsillos con el dinero del Estado, dizque para resolver los problemas.
Además, el Estado de Excepción, como también se le llama al Estado de Emergencia, podría abrir de par en par la puerta a más préstamos. Ya hay uno de mil seiscientos millones en Bonos Soberanos emitidos mientras el viento azotaba la pasada semana.
Cuidado con eso, que todavía la temporada de huracanes no ha terminado y puede venir un ciclón zurdo… o uno batatero. ¡Dios no lo quiera!
Y como si fuera poco, fuera de Melissa, en nuestra amada ciudad Corazón, el Ministerio Público investiga una posible red de prostitución infantil. Ya hasta el futuro de nuestra niñez lo quieren marchitar, para que seamos tierra de nadie y el “enemigo malo” sea dueño de nuestro porvenir. De más está decir que en las zonas turísticas del país este es un gran negocio (a veces con el consentimiento de los propios padres).
Para sanar el alma, quiero invitar a mis amigos a participar en el Festival de Poesía Tomás Hernández Franco, el próximo viernes en el municipio de Tamboril, en la biblioteca que lleva el mismo nombre.
La poesía es la realidad escrita en versos. No se lo pierdan.








