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Saber exhibir las cualidades… Creciendo Juntos

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Durante mis años de vida me he relacionado con muchas clases de personas, entre ellas muy humildes a pesar de sus múltiples cualidades. También he visto que otros, por haber adquirido ciertos logros, son presumidos hasta la saciedad. En estos últimos días he estado leyendo el libro » El Arte de la Prudencia «, escrito por Baltazar Gracián, donde el autor expone un importante mensaje que hoy comparto con ustedes en éste espacio sabatino.

Saber exhibir las cualidades

Autor: Baltazar Gracián

Cada cualidad tiene su momento: sepamos aprovecharlo, porque el triunfo no toca a la puerta todos los días. Hay gente hábil que le saca partido a lo más pequeño y logra impresionar con aquello. Resulta prodigioso cuando se da la fusión de la cualidad con la capacidad de exhibirla. Hay naciones que saben deslumbrar: los españoles sobresalen en esto. Al principio, se hizo la luz y lució toda la creación. Lucir satisface a plenitud, remedia muchos problemas y da a todo una segunda vida especialmente cuando está fundamentado en hechos. El cielo, que nos otorga la cualidad, nos concede con ella la facultad de lucirla: ambos factores, por separado, serían un contrasentido. Se requiere cierta técnica para lucirse: aun lo que brilla por su excelencia depende de las circunstancias.

No siempre es el momento ideal. El lucimiento no procede si es inoportuno. Y en ningún otro campo, como aquí, tiene menos sentido la afectación. Esta acaba con aquel porque está muy cerca de la vanidad y el desprecio. El lucimiento debe ser muy moderado, para que no pare en vulgar. Su demasía no goza del aprecio de los juiciosos. Consiste a veces más en cierta elocuencia muda, en mostrar la cualidad como con cierto descuido. Porque ese atinado disimulo constituye su exhibición más admirable. Esa misma mesura y disimulo pica en lo más vivo la curiosidad. Es una gran habilidad, por lo mismo, no descubrir toda la perfección de una vez, sino en dosis graduales. Una dosis debe ser el anuncio de otra. Y el aplauso de la primera, expectación de nuevos aplausos a nuevas manifestaciones graduales.

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