Poema: Virgen de la Altagracia
Autor: Mariano García
(El pasado miércoles se celebró en República Dominicana el Día de la Altagracia, patrona espiritual del pueblo dominicano, por lo que compartimos el siguiente poema escrito por Mariano Grecia, poeta dominicano vinculado a la tradición de la décima popular y la poesía oral. Su obra se caracteriza por un lenguaje sencillo, devocional y cercano al pueblo, con énfasis en la fe, los valores cristianos y la identidad cultural dominicana. Recientemente ha publicado una décima dedicada a la Virgen de la Altagracia, lo que reafirma su conexión con la religiosidad popular y con una de las figuras espirituales más veneradas del país).
Virgen de la Altagracia
Oh, Virgen de la oración,
madre de nuestra esperanza,
en ti el pueblo tiene alianza
y busca tu protección.
Mira con gran compasión
al mundo que hoy vive al viento,
y ante tanto sentimiento
de orgullo y de gran poder,
hazle al fin retroceder: ¡Dale a Trump un escarmiento!
Desde Gaza tierra herida,
hasta Groenlandia y su frío,
Donald Trump con desvarío
amenaza nuestra vida.
Venezuela está hundida
en un largo sufrimiento; ¡Virgen Santa es el momento!
ponle freno a la arrogancia,
y ante tanta intolerancia:
¡Dale a Trump un escarmiento!
En lo que es dominicano,
la corrupción es herencia,
se roba con insolencia
lo que es del pueblo llano.
Se ensucia el honor cristiano
en un mar de sufrimiento,
porque no se ve el intento
de parar este quebranto
¡Dale, Virgen, con tu manto
al corrupto un escarmiento!
En el SENASA el desvío,
como en todo el estamento,
provoca un gran descontento
en el hospital vacío.
Sufre el pobre el desvarío
del corrupto y su incremento;
que detenga este tormento
pido al Espíritu Santo
¡Dale, Virgen, con tu manto
al corrupto un escarmiento!
Al que envenena la vida
y destruye a la familia,
porque con saña concilia
con la droga fratricida.
Tendrá la cuenta rendida
en un negro sufrimiento,
por su vil comportamiento
Virgencita de Altagracia,
que sucumba en la desgracia,
¡dale duro un escarmiento!
Madre, escucha este clamor
que de tu pueblo se eleva,
para que el mundo se mueva
hacia un camino mejor.
Cese el odio y el error
en este justo momento,
que se acabe el sufrimiento
con tu auxilio
y bajo el canto:
¡Dale al malo con tu manto,
Altagracia, un escarmiento!
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Coordinación: Mario Crescencio Bulduan









