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Plan para unir a RD y Haití sigue cogiendo fuerza

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Haití en llamas
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El Mirador

Por Luis Céspedes Peña

El Plan maestro de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), para lograr la unificación de República Dominicana y Haití, poniendo como fecha posible el 2050, sigue tomando fuerza, si se observa con detenimiento la gran cantidad de haitianos que llega semanalmente a nuestro país, sin un evidente control fronterizo.

La Provincia Santiago, por ser una de las que exhibe un desarrollo sostenible, es-probablemente-la que tiene más haitianos, legales e ilegales, aunque tenemos que admitir que la inmensa mayoría de ellos, son personas trabajadoras.

Hay un par de reportajes periodísticos que señalan a Barahona, como uno de los sitios donde supuestamente se está construyendo un refugio para haitianos. La construcción es de la responsabilidad del gobierno del Presidente Luis Abinader.  

El presidente en Barahona del Partido Revolucionario Moderno (PRM) y director nacional de los Comedores Económicos, Edgar Augusto Feliz Méndez, aclaró que esas viviendas no son para refugiar haitianos. ¡Es una buena noticia!, ¿pero por qué se mantuvo en secreto ese proyecto, hasta que fue denunciado por periodistas?

Supuestamente el gobierno adquirió una finca en Barahona para la ejecución de ese proyecto. Las viviendas son similares a las que está construyendo el gobierno en diferentes partes de la nación. 

El país está lleno de haitianos. Sin importar la violencia extrema que se vive en el vecino país, para los pobres haitianos la República Dominicana, en materia económica y social, es como si se tratara de Estados Unidos.

La diferencia está en que nuestro país, aún con nuestras contradicciones políticas, fruto de la democracia, avanza en determinados renglones, pero Haití cada día es más pobre.

La ONU, fundada en 1945, surgida como consecuencia de la Segunda guerra mundial, que en realidad fue en Europa, con una esquinita en Asia, está compuesta por 193 países, pero se inició con 51 naciones.

Estados Unidos, China, Rusia, el Reino Unido, Francia, Alemania, Corea, Japón y otros que integran ese gran poder económico mundial o militar, son de los principales sostenedores de la ONU.  

Entre los países restantes, figuran República Dominicana y Haití. De ese proyecto de unión de la Isla, nuestro gobierno debe cuidarse. El Presidente Luis Abinader sabe que ningún proyecto de esa naturaleza queda oculto. ¡No creemos en las supuestas deportaciones de haitianos!

Se habla de la construcción de refugios públicos y privados para haitianos en todo el país.  

Los reportes de medios de comunicaciones indican, en el caso de Barahona, que la mayoría de sus ciudadanos desconocía el proyecto, el proyecto está en su fase final, incluso, la mayoría de casas están pintadas.  

El proyecto se aplicará con diferentes modalidades y con organizaciones diferentes, bajo el apoyo de la ONU o el gobierno de República Dominicana.

Se sabe que en Villa González, un Municipio de la Provincia Santiago, se desarrolla un proyecto de esa índole, que se dice es privado, pero para ser ocupado por haitianos como pensiones.

Pero proyecto de los refugios es una política que no cuenta con el respaldo de la mayoría de haitianos y dominicanos.

Los haitianos-en su mayoría-lo que quieren es que los gobiernos ayuden a desarrollar con inversiones y cooperaciones a su país, no que les envíen millones de dólares para combatir a las pandillas, que surgen como resultado del estado de pobreza de la vecina nación.

¿Por qué la ONU, que tiene en su seno tantos países ricos, en vez de usar grandes cantidades de millones de dólares para combatir las pandillas, no acuerda un proyecto para la instalación grandes, medianas y pequeñas industrias alimenticias, que además de producir alimentos, también crea fuentes de empleos?

¡Así se combate el hambre y otras necesidades!  Otras áreas que la ONU, pero también la Organización de Estados Americanos (OEA), debe poner en ejecución a favor de Haití, son la construcción de acueductos, extrayendo agua de pozos subterráneos o de mar, para procesarla y usarla para beber, así como para el fomento de la agricultura.

Otras áreas a ser desarrolladas serían las construcciones de escuelas, caminos vecinales, carreteras, recuperar la foresta con siembras masivas de árboles, especialmente frutales, para sólo citar algunos sectores que requieren de financiamientos o la cooperación de gobiernos extranjeros.

Las pandillas criminales no sólo son el resultado de una inexistente democracia en Haití, sino de la calamidad, la falta de empleos, medicinas, médicos, un buen sistema educativo, seguridad colectiva y otros beneficios. En Haití hay que trabajar para matar el hambre, no al hombre.

El Presidente Abinader no debe dejarse arrastrar por sectores que conspiran en contra de nuestra patria.  Además de los problemas económicos y sociales que tiene nuestro país, el jefe de Estado, que busca su reelección, sabe que los refugios haitianos van en contra del nacionalismo, el mismo por el cual lucharon Juan Palo Duarte y demás trinitarios.

El gobernante sabe que hoy no tiene los votos para ganar en primera vuelta. Y, como lo sabe el Presidente Abinader, la unificación de Haití y República Dominicana es un viejo proyecto internacional. ¡Contrario a los intereses dominicanos y haitianos!

Los haitianos no quieren ser refugiados en República Dominicana, ni en ninguna parte del mundo, sino vivir en libertad y con desarrollo, pero en su propio territorio.

Es la situación de miseria que impulsa a los haitianos a tener de migrar, embarcarse en frágiles yolas para ir a otros países en busca de mejoría. Pero poner los pies en República Dominicana, con el apoyo de sectores del gobierno y la ONU, es más fácil. ¡Los perremeístas también sufren la agresión a su patria!

¡Gracias por leernos!

 

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