
Buenos días. Lo que en República Dominicana se conoce como “periodismo de investigación”, en muchos casos no pasa de ser una práctica interesada, con multiplicidad de fines, que dicta mucho de los principios que norman el ejercicio profesional. Lo primero que resalta es la falta de rigurosidad del proceso investigativo, así como la poca observancia a los valores que, aunque muchos de ellos están en crisis, debe sujetarse siempre el buen ejercicio periodístico. En el país se observa con frecuencia a gente que no es periodista de profesión, sino de oído o costumbre, supuestamente haciendo periodismo de investigación, solo que lo que presentan como resultado de lo que “investigan”, tiene el marcado sello de la conveniencia y/o el interés ya sea personal o de encargo. El patrón recurrente se basa siempre en elegir a unos y a otros no, a partir de lo cual se emprenden “investigaciones objetivas” que por lo general son retorcidas hasta llevarlas a conclusiones predeterminadas por motivos diversos. De ahí que, en muchos casos, a las y los supuestos investigadores periodísticos se les note predisposición y un marcado desprecio hacia el objeto bajo supuesta investigación. Por eso no es raro observar cómo se fabrican “verdades” a base de ligerezas y manipulaciones. Ese no debe ser un proceder a privilegiar por el “periodismo serio”, menos por el periodismo que se hace con responsabilidad y en consonancia con la ética. El auténtico periodismo que cumple con la rigurosidad de dar la vuelta completa a los hechos y que no se detiene en detalles simpáticos o de conveniencias, nada tiene con esas mal llamadas «investigaciones periodísticas…»








