Buenos días. El desempeño mediocre de la Cámara de Cuentas y en lo particular de su presidente actual, supone que será tomado en cuenta en el actual proceso de escogencia de sus nuevos jueces. Aunque amplios sectores de la sociedad entienden que el señor Janel Andrés Ramírez no debe ser validado por los legisladores para agotar un nuevo período, no es del todo descartable que ocurra lo contrario dada las particularidades que suelen cobrar vida en los entornos del Congreso Nacional. A pesar de que el actuar titular hace vanos esfuerzos por cargar su fracaso a “sicarios de la comunicación», que supuestamente quieren destruirlo según alega, la realidad irrebatible es que su candidatura ofende y que su desempeño no solo fue insatisfecho, sino que estuvo marcado por feos episodios y escándalos que le invalidan moralmente para pretender quedarse al frente del importante órgano. Hay situaciones en su gestión que no fueron ni son investigadas y que, sospechosamente, guardan relación con menejos que ameritan de experticias serias y profundas. Por igual debe evaluarse con objetividad su pobre desempeño que, a propósito, no puede obtener peores calificaciones. Solo bastaba en este señor un poquito de dignidad y respeto a la sociedad para no cometer la osadía de presentar sus intenciones de continuar el frente de la desacreditada Cámara de Cuentas. Pero como ese gesto no está a la altura de lo socialmente deseado, nos queda confiar en que sus pretensiones no serán premiadas por los congresistas.








