Por Hilario Ramirez
Es como un mundo paralelo a lo normal, donde es común ver cómo muere un servidor público ante la indiferencia de personas que juran proteger a los ciudadanos.
Cuando en la vía de tránsito surge una voz de alguien pidiendo ser llevado a un hospital, un camarógrafo le arrebata minutos de su vida para entrevistarlo, sin importarle verlo desangrar.
Ante tanto gesto injusto y desprecio, el herido al sentirse con una pequeña fortaleza de continuar conduciendo, se detenía en cuarteles y puertas del parque Zonas Franca rogando auxilio a los agentes vigilantes y ni un dedo se movía.
Ese caso de conductas inhumanas, más que expresar cuestionamiento reproches hacia determinada figura profesional o miembros de instituciones públicas, lo más sabio y contundente frente a esos contribuidores al fallecimiento del conductor del recolector de desechos sólidos, es aplicar régimen de consecuencias.
La asociación de camarógrafos y reporteros gráficos debe emitir el comunicado de suspensión del miembro que incurrió en dicha falta ética, durante el tiempo que considere suficiente para su reflexivo castigo.
La misma medida debe ser extensiva en el Director de la Policía Nacional y si así se comprueba hubo participación de indiferencia, sobre miembros del Ejército RD.
Los miembros de los organismos castrenses que sean identificados despreciaron brindarle atención de urgencia al infeliz acuchillado.
Los policías se negaron a socorrer, porque en dicho clamor no hubo involucramiento de dinero que sirviera de motivación en la podrida mente corrompida de esas instalaciones donde mienten cuando publicitan «la protección del ciudadano es la razón de ser de la Policía Nacional»
El Ayuntamiento de Santiago en su autoridad municipal que descansa en su Alcalde Ulises Rodríguez, habrá de exigir a sus abogados que procuren elevar recursos judiciales.
Para que se recupere el póstumo pago de justicia hacia su chofer de trabajos en limpieza, mediante disposiciones de los organismos y gremios mencionados, hacia el cumplimiento de regímenes de consecuencias, perpendicular a la sentencia a ser juzgada contra quienes dieron persecución y muerte del chófer que laboraba para la Alcaldía de Santiago.
El desprecio del ciudadano hacia su prójimo, así como de manera institucional o gremial sucede, es una realidad más allá de circunstancias violentas con resultados de sangre; sucede a diario en contra de la membresía de gremios donde quienes dirigen se muestran indiferentes a socorrer la necesidad urgente de un solicitante.
RD se desvanece como gotas de jabón y resbala ante la vista de todos.








