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Mojiganguiando el sábado… Dos días parecidos, pero distintos.

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Día de los difuntos
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Mojiganguiando el sábado

Alejandro Espinal

Por Alejandro Espinal

Al iniciarse el mes de noviembre, penúltimo del año, nos encontramos con dos días muy parecidos en términos de la religión católica.

Se trata del primero de noviembre, cuando se celebra el día de todos los santos, y el día 2 cuando la celebración recáe en los fieles difuntos.

A menudo, la gente confunde ambas celebraciones y resulta que una no tiene que ver con la otra, aunque están conectadas. Veamos:

1) Día de todos los Santos.

La Iglesia Católica lo tiene reservado  para la celebración de todos conocidos idos y los no conocidos.

2) Dia de los fieles difuntos.

Se honra el recuerdo de los que ya no están en este mundo.
Es una celebración importante porque quién no tiene un pariente o amigo que haya fallecido.

Ambas celebraciones tienen en común la visita a los cementerios.

+ Chiste Macabro.
La viuda es la única mujer que sabe donde está su difunto esposo.

+ Palabras que ya no se usan.

– Ñapa: era el deleite de mujeres y niños los sábados pedirle al pulpero un poquito más de pasta de tomate, aceite, sal, azúcar, arroz u otro artículo cuando se vendía por detalle.

– Dar del cuerpo.

Es el acto de desfecar.
Tiene su lógica porque el cuerpo está hecho para recibir alimentos, bebidas y medicinas, cuando está en este acto está dando, pero desechos.

– Cepo.

Más que una palabra olvidada, era un instrumento de dos trozos de madera fuerte para inmovilizar a los presos en tiempos antiguos, pero algunos hogares lo usaron hasta los años sesenta para tranquilizar y no dejar salir a hijos con problemas mentales. Así como niños «andariegos»

Cuentecito:

Un borracho está cruzando sin darse cuenta por la acera de un cementerio. De repente, se encuentra cara a cara con una calavera que lo mira y le dice:

— ¡Oye, amigo! ¿Me prestas un fósforo para encender un cigarrillo?

El borracho, sorprendido, le pasa un fósforo. Cuando la calavera lo enciende, la luz revela su aspecto huesudo y desnutrido.

El borracho la mira de arriba abajo y le dice:

— ¡Mira tú! Si sigues fumando así, ¡te vas a morir de verdad! Con ese cuerpo, ya pareces un esqueleto de Halloween.

 

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