Mojiganguiando el Sábado

Por Alejandro Espinal
«Noche de paz» es el villancico más famoso del mundo. Fue escrito en Austria por el sacerdote Joseph Mohr en 1818, y la melodía fue compuesta por el músico Franz Xavier Gruber.
Esta hermosa canción ha sido traducida a 300 idiomas y cuenta con alrededor de 137,000 versiones de grabaciones.
Letras de «Noche de Paz»
Noche de paz, noche de amor
Todo duerme en derredor
Entre los astros que esparcen su luz
Brilla anunciando al niñito Jesús
Brilla la estrella de paz
Brilla la estrella de paz
Noche de paz, noche de amor
Jesús nace en un portal
Llene la tierra la paz del Señor
Llene las almas la gracia de Dios
Porque nació el redentor
Porque nació el redentor
Noche de paz, noche de amor
Todo canta en derredor
Clara se escucha la voz celestial
Llamando al hombre al pobre portal
Dios nos ofrece su amor
Dios nos ofrece su amor
Navidades al Estilo Dominicano
«Salsa pa’ tu lechón», compuesto por Mundito Espinal e interpretado por Johnny Ventura, es el merengue navideño más popular de la República Dominicana.
El aguinaldo dominicano, conocido como «A las arandelas», es la pieza navideña más antigua, escrita por Julio Alberto Hernández.
Puerco a la Puya o al Horno
El cerdo al horno es el protagonista de la cena de Nochebuena en nuestro país, acompañado de moro de guandules u otro grano, ensalada rusa o mixta, pastelón de plátanos maduros o papas con carne molida de res o pollo, además de frutas y golosinas extranjeras.
Sin embargo, es una comida que, por su costo, no está al alcance de los más necesitados.
Las bebidas alcohólicas como el ron, el whisky, la cerveza y el vino siempre están presentes, así como aquellos que se exceden en dulces y luego hay que ayudarles a lidiar con sus excesos.
En nuestro país no cae nieve, pero en las casas se decoran arbolitos con muchas luces y algodón que simulan la nieve.
¡Feliz Navidad y un próspero Año Nuevo lleno de éxitos para todos!
Cuentecito:
Un señor llega a su casa sudado de tanto trabajar. Al pasar por la sala, ve un cuadro grande pegado a la pared con la imagen de un venado. Inmediatamente le pregunta a su esposa: “¿Y este cuadro quién lo trajo?”
La esposa, tranquilamente, le responde: “Muchacho, tendrás que ponerte lentes porque eso no es un cuadro; eso es un espejo”.








