Mojiganguiando el sábado

Por Alejandro Espinal F.
Ciertamente que la gente expresa el sentir de que estos felinos no les ven la cara al amo cuando le echan comida para no tener que agradecer.
Según entendidos del comportamiento de los animales, estos mitos están basados en la comparación que se hace con los perros y hasta con los humanos.
Resulta que el perro ha sido domesticado para ser fiel, obediente y servir, en cambio el gato vivía salvaje y se abrió paso hacia los hogares de los humanos porque conoce que donde hay comida merodean los ratones y así podían hacerlos sus presas. Con el tiempo se han ido domesticando.
Es que el gato no es tan expresivo como el perro hacia su amo; sin embargo, demuestra su amor a su dueño o cuidador cuando le toca las piernas con su cabeza o rozando su abdomen.
Otras manifestaciones de estos cuadrúpedos hacia su dueño es que siempre tratan de dormir junto o al pie de la cama.
En cuanto a que son ladrones, también es falso, ya que ellos no tienen conocimiento de quién es propietario de un objeto y, como cazadores que son, ven una carne que el humano ha dejado mal puesta y se la llevan como una presa más para alimentarse.
Es verdad que en ocasiones toman medias, zapatos o ropas. Eso no es más que una expresión de juego como si fueran niños.
+ Las enseñanzas de los refranes:
No todo lo que brilla es oro.
El maco aunque nade no es peje.
Estos dos ejemplos se contestan con otro refrán: «Las apariencias engañan». Así es que no crea en los llamados bulteros que tienen de todo y a la hora del none no tienen ni cédula.
+ Cosas de mujeres.
Si ves una mujer en la calle sin cartera, ni una o dos fundas o bolsos en las manos… sal corriendo.
Cuentecito.
Una familia está en el zoológico. El niño se acerca a su madre y le señala un burro que tenía su miembro en erección, y le dice:
—Mami, ese burrito está enfermo.
La madre le pregunta:
—¿Quién te dijo eso?
El niño responde:
—Papi.
La madre, muy ingenua, le dice:
—Ya quisiera tu papá tener la salud de ese animal.








