
Buenos días. La ONU ha arreciado sus presiones sobre República Dominicana en lo referente a las deportaciones de haitianos indocumentados. Se ha traducido en una constante que esa entelequia enfile sus cañones hacia esta nación, ya que no le ha resultado fácil conseguir que los dominicanos acojan pura y simple sus recetas. El pretexto básico ahora es la puesta en vigor del protocolo, entre las otras acciones, que toca la parte de las parturientas en los hospitales del país, un derecho que la ONU sataniza y manipula en su vano intento de imponer que aceptemos como fórmula salvadora y definitiva, la unificación de la isla. La entelequia citada, al igual que otras fracasadas instancias internacionales, siguen manejando sus posturas bajo la seguridad de que están en capacidad de darnos órdenes y, en consecuencia, decretar lo que como nación soberana e independiente debemos hacer. ¿Por qué no se enfocan en la búsqueda de una solución seria y viable para salvar Haití? ¿Por qué no presionan a los responsables del triste cuadro que presenta hoy esa empobrecida nación? Los dominicanos todos, como un solo cuerpo, tenemos que asumir el rechazo vigoroso a todo intento, venga de donde venga, que pretenda mancillar nuestra soberanía. De lo contrario, nos enfrentamos al riesgo de parecer como terruño cuajado con sangre y valor por los forjadores de nuestra nacionalidad. ¡Y eso no se negocia!








