
Buenos días. En lo que constituye una acción indignante e infeliz, por contradictoria e interesada, el Departamento de Estado de Estados Unidos ataca nueva vez a República Dominicana, por vía de su informe acerca de los Derechos Humanos en 2024, denunciando supuestos “tratos degradantes y abusos físicos” contra personas de ascendencia haitiana. La desfachatez se comete precisamente cuando en la gran nación del Norte, se practica todo tipo de salvajismo, burda represión y atropellos a los derechos de miles de migrantes, incluyendo a muchos en reglas. Naturalmente asistimos al viejo y gastado capítulo de repetidas manipulaciones, mentiras, chantajes y acusaciones perversas que, como siempre, carecen de fundamentos probatorios y que tienen como propósito satanizar a República Dominicana por el solo hecho de ejercer su derecho a regularizar la presencia de ilegales en su territorio. El informe de marras no solo es ofensivo, sino que encarna la repetición de una azarosa práctica en la que intervienen otros actores, quienes coinciden en el perverso interés de imponer su agenda de unificación de la isla. La postura intervencionista e inmoral, invita a cada criollo a unir voluntades en la necesidad de defender y preservar nuestro terruño patrio. Ese es el camino que en común debemos trillar…








