
Buenos días. Hace un par de días compartimos un Amaneciendo bajo el título “Solo imagínatelo”. Abordamos las hipotéticas consecuencias que padecería en su limitado hogar, una familia dominicana a la que se le obliga a aceptar en su reducida casa, a otra familia de igual número de miembros y con quienes tiene que compartir lo poco que consigue o produce para la alimentación de los suyos. Dada las retroalimentaciones recibidas, nos comprometimos a volver a imaginárnoslo, pero esta vez viendo el escenario como la nación y si estaríamos en condiciones de vivir una experiencia como la expuesta. Pues a esa obligación en casa de compartir un único baño, cocina, sala, habitación, la tolla, la despensa y el botiquín, sumemos compartir en igualdad de condiciones y con once millones de vecinos, los precarios servicios de que contamos hoy en salud, educación, viviendas, agua potable, medios de transporte, alimentación y todo lo demás. ¿Cómo haríamos? ¿Crees que sí, que todos juntos podremos estar bien en el estrecho espacio y con las limitaciones multiplicadas por cien? ¿Consideras que dará el conuco para alimentar a diez en vez de cinco? ¿Tu casa y familia aguantarían? ¡Y no proyectamos un cuento chino, no! Ese es el plan maestro de la ONU y de todos los organismos internacionales, ¡que nos quieren obligar a que permitamos hacer de República Dominicana y Haití un solo país! ¡Por eso es tan necesario despertar y asumir como un solo cuerpo la defensa y protección de nuestro terruño patrio!








