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Gaza: seis meses de muerte, destrucción y hambre

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Archivo-Una mujer reacciona mientras la gente se reúne alrededor del hospital Ahli Ara, en la Ciudad de Gaza, el 18 de octubre de 2023, tras un ataque del Ejército israelí. © AFP/Mahmud Hams.
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En la Franja de Gaza se cumplen seis meses desde que inició el asedio en curso, una guerra declarada por Israel contra Hamás en respuesta al sangriento ataque del grupo islamista que dejó alrededor de 1.200 personas muertas el pasado 7 de octubre. Pero en la ofensiva de respuesta, toda la población civil encara la destrucción del enclave, el hambre y el riesgo de muerte día a día, en medio de los ataques por tierra y aire. Organizaciones de Derechos Humanos denuncian detenciones ilegales y ejecuciones, mientras el Gobierno de Benjamin Netanyahu alega dentro y fuera de los tribunales un «legítimo derecho de defensa». En esta guerra se han pasado varios límites del sufrimiento humano. Informe especial.

“Quisiera que un misil nos matara para que finalmente podamos tener algo de descanso, queremos morir, ¿es esto vida?”, cuestiona un hombre palestino ante el desespero por los bombardeos y en medio del calor en una tienda de acampar en Rafah, en el sur de la devastada Gaza, a donde ha llegado la mayor parte de la población internamente desplazada.

El testimonio, recogido por la cadena árabe ‘Al Jazeera’ el pasado 1 de abril, da cuenta del horror en voz de una de las miles de personas que a diario encaran el hambre y la falta de agua, mientras la muerte los rodea.

A la ciudad en el extremo sur del enclave, en la frontera con Egipto, han llegado más de 1, 5 millones de personas, entre una población de 2,5 millones, que desde hace seis meses intentan huir de las embestidas por aire y tierra de las fuerzas israelíes, una de las instituciones militares más poderosas del mundo, sobre un territorio que no tiene Ejército.

Israel remarca que la guerra en curso –una de las peores escaladas en medio de un conflicto de más de siete décadas– se da en respuesta al sangriento ataque del grupo Hamás contra el sur israelí, el pasado 7 de octubre, en el que más de 1.200 personas fueron asesinadas y alrededor de 240 fueron secuestradas.

Pero en la ofensiva de respuesta, la gran mayoría de las más de 33.000 víctimas mortales registradas hasta ahora son civiles, incluidos miles de niños.

Más de 75.000 personas han resultado heridas, entre ellas miles de palestinos que han sufrido amputaciones, procedimientos, incluso, llevados a cabo sin anestesia ante la grave escasez de medicamentos, de acuerdo con el Ministerio de Salud gazatí.

Más del 70% de las zonas residenciales del territorio –uno de los más densamente poblados del mundo– se encuentran destruidas y el 80% de la población ha sido forzosamente desplazada, subraya un informe de Naciones Unidas publicado el pasado 24 de marzo.

En la penumbra del calvario han surgido los focos de hambruna, como remarcan la ONU y la Unión Europea, principalmente en el norte de Gaza, donde ya se han registrado muertes por desnutrición y deshidratación. Sin embargo, estas pueden extenderse a lo largo del sitiado enclave, ya que todos sus habitantes enfrentan a diario situación de hambre.

Archivo-Dos mujeres lloran a sus seres queridos muertos durante un bombardeo israelí en el hospital Al-Najar en Rafah, en el sur de la Franja de Gaza, el 12 de febrero de 2024.
Archivo-Dos mujeres lloran a sus seres queridos muertos durante un bombardeo israelí en el hospital Al-Najar en Rafah, en el sur de la Franja de Gaza, el 12 de febrero de 2024. © AFP/Mohamed Abed

En medio del asedio, mientras el mundo observa en tiempo real, países e instituciones cuestionan los principios de proporcionalidad y distinción, establecidos bajo el Derecho Internacional Humanitario (DIH), que regula la conducta en los conflictos armados. El primero prohíbe los ataques indiscriminados: “Las partes deberán evitar causar incidentalmente muertos o heridos entre la población civil o daños a bienes de carácter civil que sean excesivos en relación con la ventaja militar concreta y directa prevista”, explica el Comité Internacional de la Cruz Roja (CIRC).

Por su parte, el principio de distinción exige “definir claramente las personas y los bienes que es lícito atacar. Por lo que respecta a las personas, los combatientes del enemigo son miembros de las fuerzas armadas de una parte en un conflicto (salvo el personal médico y los capellanes). Las personas que no sean miembros de las fuerzas armadas son civiles y, por ende, no deben ser objeto de los ataques”.

Pero la magnitud y periodicidad de las hostilidades en Gaza han puesto sobre la mesa las acusaciones de genocidio, como la del Gobierno de Sudáfrica que bajo ese señalamiento demandó al Estado israelí ante la Corte Internacional de Justicia y el informe ‘Anatomía de un genocidio’, presentado por la relatora de Naciones Unidas para los Territorios Palestinos, Francesca Albanese, el pasado marzo.

¿Encaran los gazatíes un ‘genocidio’? El artículo 6 del Estatuto de Roma establece que, para que los actos sean calificados como genocidio, se requiere que sean “perpetrados con la intención de destruir total o parcialmente a un grupo nacional, étnico, racial o religioso”.

El Gobierno de Benjamin Netanyahu insiste en que actúa bajo el derecho a la “legítima defensa” y acusa a Hamás de provocar las muertes, debido a que, asegura, se resguarda en zonas donde se alojan civiles. Por tanto, Israel acusa al grupo –como lo ha apuntado en guerras previas– de usar a los residentes de Gaza como “escudos humanos”.

Aquí un repaso de los tipos de hostilidades experimentadas por los gazatíes en seis meses de guerra y los límites al sufrimiento humano que se ha desvelado:

1. Ataques aéreos y terrestres

Tras el ataque de Hamás del 7 de octubre, el más letal en la historia del Estado hebreo, las fuerzas israelíes iniciaron embestidas aéreas durante varios días, seguidas de algunas incursiones puntuales por tierra que, según la Administración de Benjamin Netanyahu, eran breves y apuntaban a objetivos específicos del grupo islamista. Por tanto, sus hombres entraban y salían en cuestión de horas del norte del enclave, que limita con el sur de Israel.

Pero el viernes 27 de octubre, la potencia militar inició una incursión total y terrestre en el norte de Gaza, después de un apagón generalizado y el corte de las telecomunicaciones en el empobrecido territorio. El horror ya golpeaba al enclave, pero lo peor apenas iniciaba.

Hasta ese día, se contabilizaban 7.326 víctimas mortales. Ahora, la cifra total asciende a más de 33.000. La cartera de Salud afirma que el 40% de los muertos son niños. Y con el paso de las horas, las cifras de víctimas mortales siguen en aumento.

Hospitales, ambulancias, escuelas, campos de refugiados, zonas residenciales y mezquitas están entre los sitios atacados, pese a que va en contradicción con las normas del Derecho Internacional Humanitario.

“El principio de distinción requiere que esos actos de guerra se dirijan solo contra combatientes del enemigo y objetivos militares y eviten los daños innecesarios y excesivos a las personas civiles (…) Las normas sobre conducción de las hostilidades también conceden protección específica a algunos bienes, incluidos los bienes culturales y los lugares de culto”, añade el CICR.

Una bola de fuego estalla durante un bombardeo israelí en Rafah, en el sur de la Franja de Gaza, el 26 de marzo de 2024.
Una bola de fuego estalla durante un bombardeo israelí en Rafah, en el sur de la Franja de Gaza, el 26 de marzo de 2024. © AFP/Said Khatib

El Derecho Internacional Humanitario también prohíbe la toma de rehenes. Israel estima que alrededor de 100 personas permanecen secuestradas por Hamás en Gaza y 35 han muerto tras la tregua provisional de las dos partes a finales de 2023, que incluyó el canje de decenas de retenidos por palestinos encarcelados en Israel.

Durante estos meses son múltiples las agresiones contra sitios que, según la normativa internacional, deberían estar protegidos de ataques excesivos. Entre ellos, la embestida aérea contra el hospital Al-Ahli, el pasado 17 de octubre, que dejó más de 500 personas asesinadas. Una de las primeras masacres masivas de la guerra en curso que desató protestas alrededor del mundo, además de denuncias de crímenes de guerra.

El Ejército israelí y la Yihad Islámica, que respalda a Hamás, cruzaron acusaciones sobre la autoría de ese asalto que mató a cientos de personas, incluidas familias enteras, que llegaron al centro médico, en un intento por resguardarse de las continuas bombas.

Pronto se sumaron más ataques: la embestida contra el campo de refugiados de Jabalia, el pasado 31 de octubre, con al menos 195 personas masacradas o las incursiones de las tropas israelíes en el hospital Al- Aqsa, el principal del norte el enclave, objeto de dos prolongadas operaciones de las tropas israelíes.

La primera gran ofensiva inició allí en la madrugada del pasado 15 de noviembre, cuando las fuerzas de Israel afirmaron que, según información de inteligencia, bajo ese complejo médico operaba un centro de mando de Hamás. Tanto el movimiento islamista como funcionarios de salud rechazaron ese señalamiento. Pero desde días antes, el lugar fue rodeado y bombardeado.

Atrapados en el lugar, desde el 14 de noviembre, funcionarios del hospital señalaron que se vieron obligados a enterrar en fosas comunes a 179 personas que habían muerto los días anteriores y denunciaron la situación crítica de los pacientes y personal.

Los palestinos observan los escombros de los edificios que fueron destruidos tras un bombardeo israelí en Rafah, en el sur de la Franja de Gaza, el 27 de marzo de 2024.
Los palestinos observan los escombros de los edificios que fueron destruidos tras un bombardeo israelí en Rafah, en el sur de la Franja de Gaza, el 27 de marzo de 2024. © AFP/Mohamed Abed

Tras meses de ataques de artillería, acompañados de asaltos por aire, en la noche del pasado 6 de enero, el portavoz de las FDI, el contralmirante Daniel Hagari, anunció que el Ejército había desmantelado por completo la “estructura militar” de Hamás en el norte y señaló que terminaba las grandes ofensivas allí.

Las tropas se adentraron aún más en el territorio hasta llegar al centro y sur de Gaza. El 5 de diciembre, las tropas anunciaron la “tercera fase” de su incursión terrestre. Los residentes describieron que los tanques israelíes entraron por primera vez en las partes orientales de Khan Younis, la principal ciudad del sur, cruzando desde la valla fronteriza israelí y avanzando hacia el oeste, mientras los hospitales ya colapsaban ante la escasez de recursos y la magnitud de heridos y muertos.

Otro crimen contra las instituciones de salud

Pero el Ejército israelí no ha dejado de golpear el norte. Las explosiones y los disparos volvieron a impactar el hospital Al-Shifa el pasado 14 de marzo, en lo que Israel describió como “una operación de alta precisión” contra presuntos militantes de Hamás ocultos en el lugar. Alrededor de 30.000 personas se alojaban  allí en ese momento, incluidos pacientes, personal médico y familias que huyeron de sus hogares en busca de seguridad.

En medio de la operación armada se produjo un incendio en la entrada  de la instalación médica, lo que generó casos de asfixia entre mujeres y niños,  indicó el Ministerio de Salud del enclave.

«Hay víctimas, incluidos muertos y heridos, y es imposible rescatar a nadie debido a la intensidad del fuego y a los ataques contra cualquiera que se acerque a las ventanas», aseguró la cartera de Salud, que acusó a las fuerzas israelíes de «otro crimen contra las instituciones de salud», remarcó la cartera de Sanidad.

Israel, por su parte, ha señalado el hallazgo de túneles “terroristas” y armas y sostiene que ha matado a miembros de Hamás, incluidos altos mandos. No obstante, resalta que para cumplir su objetivo declarado de “eliminar” a ese movimiento es “necesaria” una incursión terrestre en Rafah, donde está refugiada la mayor parte de los desplazados. Una ofensiva a la que su aliado Estados Unidos se opone por la magnitud aún mayor de víctimas mortales que ocasionaría.

2. Desplazamiento forzado

Ante los continuos ataques aéreos y la incursión terrestre que ha avanzado de norte a sur y los reiterados llamados del Ejército israelí a evacuar el norte de Gaza, miles se vieron forzados a abandonar sus hogares.

A pie, en burro y algunos en precarios vehículos emprendieron el trayecto hacia el centro y sur del territorio, con pocas pertenencias a cuestas.

«Ese momento ha llegado, desearía que nunca sucediera, pero parece que el desplazamiento es una necesidad (…) Ahora estamos en una tienda de campaña en Deir al-Balah (centro de Gaza), debido a esta brutal guerra israelí», indicó a Reuters Omar, de 60 años, quien se negó a dar su apellido por temor a represalias.

Palestinos huyen del norte de Gaza para desplazarse hacia el sur, mientras los tanques israelíes se adentran en el enclave, en medio del actual conflicto entre Israel y Hamás, en el centro de la Franja de Gaza, el 12 de noviembre de 2023.
Palestinos huyen del norte de Gaza para desplazarse hacia el sur, mientras los tanques israelíes se adentran en el enclave, en medio del actual conflicto entre Israel y Hamás, en el centro de la Franja de Gaza, el 12 de noviembre de 2023. © Reuters/Ibrahem Abu Mustafa

El hombre agregó que se vio obligado a mudarse con al menos 35 miembros de su familia.

Pero ningún rincón de Gaza está exento de los ataques. Miles de palestinos que ya habían huido tuvieron que desplazarse de nuevo. Un éxodo que sigue preocupando a la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados Palestinos (UNRWA).

«Más de 150.000 personas (niños pequeños, mujeres embarazadas, personas con discapacidades y ancianos) no tienen adónde ir«, afirmó la entidad de la ONU el pasado 28 de diciembre, en referencia solo a los últimos desplazamientos en ese momento.

Hoy son entre 1,5 y 1,7 millones de desplazados internos, según las estimaciones de Naciones Unidas. La mayor parte de la población que queda desprotegida.

Miles de palestinos que huyen del norte de Gaza se trasladan hacia el sur, a medida que los tanques israelíes avanzan y atacan más lugares del enclave, incluidos varios hospitales y una escuela, en la Franja de Gaza, el 10 de noviembre de 2023.
Miles de palestinos que huyen del norte de Gaza se trasladan hacia el sur, a medida que los tanques israelíes avanzan y atacan más lugares del enclave, incluidos varios hospitales y una escuela, en la Franja de Gaza, el 10 de noviembre de 2023. © Reuters/Ibraheem Abu Mustafa

El Gobierno de Benjamin Netanyahu defiende que los llamados de evacuación son medidas para evitar daños a civiles, pero la ONU resalta que se trata de desplazamiento forzado. Muchos de los que atendieron los llamados de Israel y se trasladaron al centro o sur del enclave murieron bajo bombardeos israelíes en las áreas hacia donde se habían trasladado.

“Las personas internamente desplazadas (PID) son personas que no han cruzado una frontera internacional, pero que han sido obligadas a huir de sus hogares. Las PID gozan de las protecciones generales conferidas a todas las personas civiles. Además, normas específicas del DIH establecen que, en caso de desplazamiento, se deben adoptar todas las medidas posibles para brindar condiciones satisfactorias de alojamiento, higiene, salud, seguridad y nutrición y para no separar a los miembros de una misma familia”, subraya el CICR.

¿Dónde está el Consejo de Seguridad? (…) Miren a nuestros pequeños. Miren a nuestros hijos. ¿A dónde deberíamos ir?

Pero en Gaza, los desplazados se encuentran sin alimentos, agua, medicinas. Los ataques israelíes también deja a la población gazatí sin hospitales dónde atender heridas de gravedad y salvar vidas, ya que la mayoría de ellos operan de manera parcial, o convertidos solo en centros de primeros auxilios, debido a la falta de elementos para cirugías.

«Los bombardeos han aumentado y nos han amenazado con una incursión. ¿Dónde está el Consejo de Seguridad? (…) Miren a nuestros pequeños. ¿A dónde deberíamos ir? ¿A dónde deberíamos ir?», cuestionó el gazatí Jamil Abu Houri, el pasado 27 de marzo, dos días después de la primera aprobación de una resolución en el Consejo de Seguridad de la ONU para exigir un alto el fuego, luego de que Estados Unidos se abstuviera de votar y no bloqueara la medida, como hizo en sesiones anteriores sobre la guerra en curso.

3. Detenciones y ejecuciones

Las detenciones a gran escala en Gaza recogen otra parte de los horrores del actual conflicto.

El pasado 19 de enero, el director de la Oficina de Derechos Humanos de la ONU, Ajith Sunghay, acusó al Ejército de Israel de graves violaciones a los Derechos Humanos contra los detenidos en Gaza, entre ellas golpizas y la liberación de algunos “solo en pañales” en medio del invierno.

El funcionario señaló que los abusos de las tropas israelíes hacia los palestinos pueden ser considerados “tortura”.

«Relatan que han sido apaleados, humillados (…) Denunciaron que les habían vendado los ojos durante largos períodos, algunos de ellos durante varios días consecutivos. Un hombre dijo que tuvo acceso a una ducha solo una vez durante sus 55 días de detención”, describió Sunghay después de entrevistar a varios palestinos que fueron liberados.

Archivo- Soldados israelíes trasladan a palestinos detenidos fuera de la Franja de Gaza el 21 de noviembre de 2023.
Archivo- Soldados israelíes trasladan a palestinos detenidos fuera de la Franja de Gaza el 21 de noviembre de 2023. © AFP/Menahem Kahana

“Hay informes de hombres que fueron liberados posteriormente, pero solo en pañales y sin ropa adecuada en este clima frío”, añadió el director de la Oficina de DD. HH. de la ONU desde Rafah, en el sur de Gaza.

Aquí reina un ambiente de olla de presión en medio de un caos absoluto

El funcionario agregó que los relatos son “consistentes con los informes” que los delegados de Naciones Unidas en el territorio palestino han “acumulado sobre la detención de palestinos a gran escala en prisiones secretas, incluidos muchos civiles. Víctimas de maltrato, sin comunicación con parientes, abogados y sin una protección judicial efectiva».

Asimismo, la ONU ha acusado a las tropas del país dirigido por Netanyahu de cometer ejecuciones sumarias  y, por tanto, “crímenes de guerra”.

La Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos del organismo (ACNUDH) aseguró que el pasado 19 de diciembre soldados de Israel mataron a 11 jóvenes palestinos delante de sus familias, en el barrio Al Remal, en la Ciudad de Gaza, en el norte del enclave. Hechos que, señala, pudo confirmar mediante testigos directos, cuyos testimonios fueron recogidos por Euro-Med Human Rights Monitor, organización en el terreno.

Archivo-Hombres heridos que se encontraban entre los palestinos detenidos por el Ejército israelí durante su operación en el norte de la Franja de Gaza, y recientemente liberados a través del cruce de Kerem Shalom, esperan tratamiento para sus heridas en el hospital al-Najjar en Rafah, en el sur de la Franja de Gaza, el 24 de diciembre de 2023.
Archivo-Hombres heridos que se encontraban entre los palestinos detenidos por el Ejército israelí durante su operación en el norte de la Franja de Gaza, y recientemente liberados a través del cruce de Kerem Shalom, esperan tratamiento para sus heridas en el hospital al-Najjar en Rafah, en el sur de la Franja de Gaza, el 24 de diciembre de 2023. © AFP/Said Kathib

La organización exhortó a la Administración de Netanyahu a una investigación “inmediata, exhaustiva y efectiva”. Pero, una vez más, Israel negó los hechos.

Estamos luchando contra animales y actuamos en consecuencia

El Comité de la ONU contra la Discriminación Racial en relación con la guerra de Gaza ha sido enfático al manifestar su preocupación por los «discursos de odio racistas, la incitación a la violencia y a las acciones genocidas», así como la retórica deshumanizadora que se ha dirigido contra los palestinos desde el 7 de octubre, a menudo por boca de altos cargos israelíes, miembros del Parlamento, políticos y figuras públicas».

Y es que entre las controvertidas declaraciones se encuentran las del ministro de Defensa israelí, Yoav Gallant. “Estamos imponiendo un cerco completo en Gaza, no electricidad, no comida, no agua ni gas, todo está cerrado. Estamos luchando contra animales y actuamos en consecuencia”, declaró el pasado octubre al iniciar la ofensiva contra Hamás, en la que la gran parte de afectados son civiles.

4. “Focos de hambruna”

Morir ante las bombas israelíes o el hambre. Este es el escenario latente para miles de gazatíes a medida que la guerra escala a pesar de los intentos por una tregua.

El pasado 8 de febrero, la ONU advirtió que el riesgo de hambruna en el norte del enclave estaba próximo. «Si nada cambia, la hambruna es inminente en el norte de Gaza» (…) Todos debemos estar a la altura de nuestras responsabilidades para garantizar que no ocurra bajo nuestra vigilancia», señaló Carl Skau, director ejecutivo adjunto del Programa Mundial de Alimentos (PMA).

Después de meses de advertencias por parte de las agencias humanitarias, ya se han registrado muertes en el enclave por falta de alimentos y agua.

El pasado 8 de marzo, la cartera de Sanidad del enclave señaló que  al menos 20 gazatíes murieron por desnutrición y deshidratación en los hospitales Kamal Adwan y Shifa del norte. La mayoría de ellos niños. También están incluidos algunos menores de 15 años y un hombre de 72 años.

La población infantil, la más vulnerable, también empieza a ser impactada por la situación de hambre en el sur, donde se ha entregado ayuda al menos con regularidad, a diferencia del norte.

En el Hospital Emiratí de Rafah, 16 bebés prematuros han muerto por causas relacionadas con la desnutrición en las últimas cinco semanas, aseguró, el 8 de marzo, a la agencia de noticias AP uno de los médicos principales.

Nos morimos por un pedazo de pan

En el norte es casi es imposible encontrar carne, leche, verduras y frutas. Los pocos artículos en las tiendas son aleatorios y se venden a precios enormemente inflados, principalmente nueces, bocadillos y especias.

Palestinos, incluidos niños, se forman en una fila, para tratar de recibir alimentos, en Rafah, en el sur de la Franja de Gaza, el 16 de febrero de 2024.
Palestinos, incluidos niños, se forman en una fila, para tratar de recibir alimentos, en Rafah, en el sur de la Franja de Gaza, el 16 de febrero de 2024. © AP/Fatima Shbair

La mayoría de los habitantes come una maleza que crece en los lotes baldíos conocida como khubaiza. Fatima Shaheen, una mujer de 70 años que vive con sus dos hijos en el norte de Gaza, señaló que la khubaiza hervida es su comida principal, y que su familia también ha molido comida destinada a los conejos para usarla como harina.

«Nos morimos por un pedazo de pan», afirmó Shaheen.

Aunque en el norte, donde el bloqueo a los camiones de ayuda humanitaria ha sido mayor, todos los residentes de Gaza atraviesan situación de hambre a diario, por lo que la ONU y la Unión Europea remarcan el riesgo de una hambruna generalizada.

En el enclave ya existen focos de hambruna” que pueden extenderse a todo el territorio, remarcó el pasado 14 de marzo el comisario de Gestión de Crisis de la Unión Europea, Janez Lenarčič.

El hambre es usada como un arma de guerra

El jefe de Asuntos Exteriores de la Unión Europea (UE), Josep Borrell, reprochó la escasez de ayuda que llega a Gaza, al calificar la situación como un desastre «provocado por el hombre».

Borrel fue más allá y ante el Consejo de Seguridad de la ONU aseguró que el hambre se está utilizando en Gaza como un «arma de guerra».

El Gobierno de Qatar acusó a Israel de causar hambre a los gazatíes de forma deliberada. “No se puede tolerar la hambruna deliberada del pueblo palestino y la comunidad internacional debe oponerse a esta cuestión. Cualquier ayuda proporcionada a la Franja de Gaza es una parte muy pequeña de lo que necesitan”, destacó el portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores qatarí. Majed Al Ansari, el pasado 28 de febrero.

Pero en medio de la avalancha de críticas, Israel ha negado que obstruya el paso de ayuda humanitaria y achacan el atasco a problemas de «distribución».

El pasado 14 de marzo, el portavoz del Ejército, Daniel Hagari, aseguró que «inundará» de ayuda humanitaria la Franja de Gaza desde una variedad de puntos de entrada.

Archivo-Grupos de palestinos reciben raciones de alimentos en un punto de donación, en un campamento para desplazados internos, en Rafah, en el sur de la Franja de Gaza, el 2 de febrero de 2024.
Archivo-Grupos de palestinos reciben raciones de alimentos en un punto de donación, en un campamento para desplazados internos, en Rafah, en el sur de la Franja de Gaza, el 2 de febrero de 2024. © AFP/Said Khatib

No obstante, durante meses, el paso de la ayuda, que solo se ha permitido a través del sur del enclave, ha sido escaso y discontinúo ante los controles y bombardeos de las tropas israelíes.

Gobiernos como Jordania, e incluso, el aliado de Israel, Estados Unidos, ya habían tomado una medida alterna: el lanzamiento de cajas de víveres desde el aire, con la ayuda de aviones de sus respectivas Fuerzas Aéreas.

Pero esa acción también resulta riesgosa para los habitantes de Gaza. En el desespero por obtener algún alimento, el 27 de marzo al menos 12 personas murieron ahogadas al intentar tomar los elementos que caen al mar. Y al menos cinco murieron el 8 de marzo al ser impactados por las cajas de madera con ayuda humanitaria.

Ante este difícil panorama, la Unión Europea junto a países como Emiratos Árabes Unidos anunciaron un corredor marítimo para llevar elementos básicos de supervivencia desde Chipre hacia Gaza. La ONG World Central Kitchen (WCK) fue la encargada de preparar y distribuir los alimentos dentro del enclave, con la autorización del Ejército israelí.

Fueron sistemáticamente atacados, auto por auto

Pero el lunes 1 de abril, otro trágico hecho desencadenó la condena internacional y representó un fuerte revés para las esperanzas de los gazatíes de paliar el hambre. Un ataque admitido por Netanyahu y su Ejército como «no intencionado», mató a siete trabajadores humanitarios en el centro del enclave cuando cubrían una ruta para la repartición de comida. Las víctimas procedían de países como Australia, Canadá, Reino Unido, Polonia y un joven palestino, por lo que Varsovia, Londres y otros gobiernos exigieron a Israel una investigación «exhaustiva».

Para World Central Kitchen no fue un hecho accidental, al indicar que se trató de un ataque dirigido contra el convoy, de tres vehículos, que transportaba a sus empleados, claramente identificado con el logo de la organización, ya que los impactaron tres misiles durante un espacio considerable del recorrido y el Ejército había sido informado de su ruta.

Estaban «en un tipo de área segura, que ellos (el Ejército) llaman ‘zona de desconflicto’, fueron atacados sistemáticamente, auto por auto. Atacaron el primer vehículo (…) Pudieron moverse en el segundo vehículo, de nuevo, este fue impactado, pudieron moverse en el tercero. En el proceso, sabemos que ellos (los trabajadores humanitarios) estaban tratando de llamar para decirle a las FDI ‘¿por qué hacen eso?’, ‘nos están atacando en una zona de desconflicto’, en un área controlada por las FDI. Ellos sabían que era nuestro equipo moviéndose por esa ruta con tres autos, dos blindados, y luego atacaron el tercero, esto ocurrió en más de 1.5-1.8 kilómetros, no fue una situación de mala suerte en la que cae una bomba por equivocación», sostuvo el chef español José Andrés, fundador de WCK, en una entrevista con ‘Al Jazeera‘.

Tras lo ocurrido, la ONG detuvo sus operaciones en Gaza y envió tres barcos con cientos de toneladas de alimentos de regreso al puerto de Chipre. Un ataque contra los trabajadores humanitarios, que agudiza aún más la situación de hambre para los gazatíes.

¿Genocidio, crímenes de guerra o legítima defensa?

Amnistía Internacional destaca que el término genocidio tiene su origen en el contexto de la Segunda Guerra Mundial, cuando –en palabras del historiador y experto en el Holocausto Yehuda Bauer– por primera vez se puso en marcha un proceso cuyo objetivo fue el de «localizar, registrar, marcar, aislar de su entorno, desposeer, humillar, concentrar, transportar y asesinar a cada uno de los miembros de un grupo étnico«.

Entre los actos considerados como genocidio se encuentran:

  • Matanza de miembros del grupo
  • Sometimiento intencional del grupo a condiciones de existencia que conlleven su destrucción física, total o parcial.
  • Medidas destinadas a impedir nacimientos en el seno del grupo
  • Traslado por fuerza de niños del grupo a otro grupo

Bajo el señalamiento de genocidio, el Gobierno de Sudáfrica demandó a Israel ante la Corte Internacional de Justicia, cuyas audiencias iniciaron el pasado enero, al apuntar que la Administración de Benjamin Netanyahu ha impuesto “deliberadamente” condiciones en Gaza con las que impide mantener la vida de miles de civiles.

«Israel tiene una intención genocida contra los palestinos en Gaza (…) Eso es evidente por la forma en que se está llevando a cabo este ataque militar. La intención de destruir Gaza ha sido alimentada al más alto nivel del Estado», expuso ante la CIJ Tembeka Ngcukaitobi, defensora del Tribunal Superior de Sudáfrica.

Junto con el desplazamiento forzado, la conducta de Israel ha sido calculada deliberadamente para causar hambre generalizada

Sudáfrica pudo demandar a Israel debido a que los dos gobiernos firmaron la Convención para la Prevención de Genocidios, de 1948, que Pretoria asegura que el Estado de mayoría judía viola.

Asimismo, Pretoria sostuvo que actualmente Israel utiliza el hambre como arma de guerra.

«Junto con el desplazamiento forzado, la conducta de Israel ha sido calculada deliberadamente para causar hambre generalizada, deshidratación y agotamiento. La campaña de Israel ha llevado a los habitantes de Gaza al borde de la hambruna. Un 93 % de la población de Gaza, sin precedentes, se enfrenta a niveles críticos de hambre», sostuvo Adila Hassim, abogada que representa a Sudáfrica.

Archivo-Ziad Mansour, vecino de la familia Abu Aweidah, sentado junto a un escrito pintado en una pared entre los escombros de la casa de la familia, que fue destruida en un mortal ataque israelí en medio de la guerra en curso. En Rafah, en la Franja de Gaza, el 9 de enero de 2024.
Archivo-Ziad Mansour, vecino de la familia Abu Aweidah, sentado junto a un escrito pintado en una pared entre los escombros de la casa de la familia, que fue destruida en un mortal ataque israelí en medio de la guerra en curso. En Rafah, en la Franja de Gaza, el 9 de enero de 2024. © Reuters/Mohamed Salem

Sin embargo, la parte acusada desestimó la demanda al calificarla de “absurda”, ya que insiste en que su ofensiva es una respuesta al sangriento ataque de Hamás en el sur de su país, el asalto más letal en los 75 años de historia del Estado de Israel.

«El solicitante busca frustrar el derecho inherente de Israel a defenderse y dejar a Israel indefenso», sostuvo el representante legal israelí Tal Becker a la Corte Internacional de Justicia (CIJ), postura también expuesta por el abogado de la defensa, Malcolm Shaw.

Además, Israel pidió descartar la demanda en su contra tras culpar a Pretoria de ser “abogado del diablo”, en referencia a Hamás.

Pese a la magnitud de víctimas mortales en el bloqueado enclave, Sudáfrica enfrenta desafíos para que su demanda prospere ante la CIJ, ya que, además, debe demostrar la intención detrás de las acciones.

«No se trata simplemente de matar a un enorme número de personas. Debe haber una intención de destruir total o parcialmente a un grupo de personas (clasificadas por raza o religión, por ejemplo), en un lugar determinado (…) Sudáfrica tendrá dificultades para superar el umbral» de demostrar genocidio, explicó Juliette McIntyre, experta en Derecho Internacional de la Universidad de Australia del Sur, en una entrevista con la agencia de noticias AP.

Palestinos lloran la muerte de seres queridos tras un ataque israelí, en Rafah, en el sur de la Franja de Gaza, el 18 de enero de 2024.
Palestinos lloran la muerte de seres queridos tras un ataque israelí, en Rafah, en el sur de la Franja de Gaza, el 18 de enero de 2024. AFP – –

Sin embargo, el informe ‘Anatomía de un genocidio’, de la ONU, se subrayó que la presunta comisión de ese crimen contra los gazatíes es clara.

“La naturaleza abrumadora y la escala del ataque de Israel contra Gaza y las condiciones de vida destructivas que ha infligido revelan una intención de destruir físicamente a los palestinos como grupo. Este informe concluye que existen motivos razonables para creer que se ha alcanzado el umbral que indica la comisión de los siguientes actos de genocidio contra palestinos en Gaza: asesinato de miembros del grupo; causar daños corporales o mentales graves a los miembros de los grupos; e infligir deliberadamente al grupo condiciones de vida calculadas para provocar su destrucción física total o parcial. Los actos genocidas fueron aprobados y puestos en vigor tras declaraciones de intención genocida emitidas por altos funcionarios militares y gubernamentales”.

Por ende, destaca el documento presentado por la relatora de la ONU, Francesca Albanese, tras analizar los patrones de violencia y las políticas de Israel en su ofensiva en curso “concluye que hay motivos razonables para creer que se ha alcanzado el umbral que indica la comisión de genocidio por parte de Israel».

Soldados israelíes caminan en el complejo hospitalario de Al-Shifa, en medio de su operación terrestre contra el grupo islamista Hamás, durante lo que afirman es una entrega de ayuda humanitaria a las
Soldados israelíes caminan en el complejo hospitalario de Al-Shifa, en medio de su operación terrestre contra el grupo islamista Hamás, durante lo que afirman es una entrega de ayuda humanitaria a las instalaciones en la ciudad de Gaza, en esta imagen fija de un video obtenido el 15 de noviembre de 2023. © Fuerzas de Defensa de Israel/Vía Reuters

El Ejército de Israel está “haciendo todo lo posible para minimizar las víctimas civiles, mientras que Hamás está haciendo todo lo posible para maximizarlas utilizando a civiles palestinos como escudos humanos (…) Israel está luchando contra los terroristas de Hamás, no contra la población palestina, y lo estamos haciendo respetando plenamente el Derecho Internacional», sostuvo Netanyahu en una declaración de video.

Una postura con la que múltiples organizaciones civiles y de Derechos Humanos no respaldan.

“Decir que esto es un ataque estratégico contra Hamás es un insulto a nuestra inteligencia y nuestra humanidad (…) Ellos (militares israelíes) han ejecutado a decenas de personas a quema ropa, incluidos muchos de nuestros colegas, que ahora están detenidos”, aseveró Tanya Haj-Hassan, de Médicos Sin Fronteras, en una entrevista con la cadena británica ‘Sky News’ el pasado 1 de abril, cuando Israel confirmó que terminaba su segunda incursión en el hospital Al-Shifa.

Hasta ahora, la CPI ha ordenado a Israel tomar acciones para “prevenir actos de genocidio” en Gaza. Y el pasado 25 de marzo, el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas aprobó una resolución largamente esperada que exige un alto el fuego inmediato.

Pero aun después de esas disposiciones, las tropas de Netanyahu continúan el masivo asedio en el que siguen muriendo miles de civiles.

El viernes 5 de abril, a las voces que abogan una detención de las hostilidades se sumó el Consejo de Derechos Humanos de la ONU, que en una resolución exige a Israel rendir cuentas por posibles crímenes de guerra. Entre las seis naciones que votaron en contra se encuentra Estados Unidos.

Mientras Israel ignora los llamados internacionales, miles de civiles siguen encarando la muerte, el hambre y la destrucción, ante la mirada del mundo.

Fuente.- https://www.france24.com/es/medio-oriente/20240406-gaza-seis-meses-de-muerte-destrucci%C3%B3n-y-hambre

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