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Estado del medio ambiente en RD: Alejado del discurso presidencial

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Paino Abreu
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En materia ambiental el gobierno del PRM anda sin rumbo

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Por Paino Abreu Collado

En la entrega anterior manifestamos nuevamente nuestras dudas sobre el éxito que se atribuyen las actuales autoridades en referencia a la agilización de las autorizaciones ambientales, uno de los relatos acogidos por el Presidente Abinader en su discurso de rendición de cuentas correspondiente al año 2025.

En este artículo, además de poner el tema forestal en su verdadero contexto, veremos varios casos que desmienten la llamada tolerancia cero ante los delitos ambientales, tema que el Presidente trató como otro de los éxitos del gobierno.

Reforestación

Sobre el tema forestal, la retórica presidencial del 27 de febrero no pudo ser más errática. Dijo que el gobierno había sembrado más de 20 millones de árboles entre 2024 y 2025, periodo en el cual muchos viveros estuvieron en crisis por falta de mantenimiento y tanto el personal de dichas instalaciones como las escasas brigadas de reforestación que aún quedan, se vieron sometidos a largos periodos de retraso de hasta 4 meses en el pago de sus salarios. De 300 brigadas que trabajaban en reforestación, este gobierno las redujo a menos de 100 y la mayoría fueron desvirtuadas de su propósito.

Son las propias memorias del Ministerio de Medio Ambiente las que desmienten la información sobre la actividad de reforestación en el presente gobierno.  Ahí se dice que entre los años 2020 y 2023 el promedio de plantitas producidas, que no necesariamente llegaron a ser plantadas, fue de 6.5 millones/año; mientras que en el 2024 solo llegaron a 3.8 millones. Con las escasas brigadas y la crisis de los viveros, la pregunta es ¿de dónde sacaron y sembraron los 20 millones de arbolitos supuestamente plantados entre 2024 y 2025?

A pesar de que pusieron al Presidente a decir que se reforestaron 365 mil tareas en los dos últimos años, nadie sabe dónde están.  El gobierno no puede mostrar un solo proyecto medianamente importante de reforestación reciente, sencillamente  porque no existe. Contrario a ello, hasta los proyectos de inversión en plantaciones forestales para la producción de biomasa, concebidos dentro de la estrategia de transición energética, se han estancado por la ausencia de una política de apoyo sostenible. En realidad, el avance de la cobertura boscosa que vemos hoy viene de los tiempos de Quisqueya Verde.

Delitos Ambientales

El gobierno habla de tolerancia cero frente a los delitos ambientales, pero en muchos casos escandalosos es el propio gobierno del PRM y sus funcionarios  quienes más violentan la Ley de medio ambiente. Solo para destacar algunos ejemplos, veamos los siguientes:

Por ejemplo, en Los Negros de Azua. Sobre una situación ya de por sí perniciosa con la instalación de dos  barcazas portadoras de plantas de generación eléctrica en el estuario y zona de amortiguamiento del área protegida “Monumento Natural Puerto Viejo” (hábitat marino y costero), mediante el Decreto No. 517-25 el Presidente Abinader creó las condiciones de “emergencia” que le permitieron liberar de trámites los procesos de compra y contratación.

Fue así como sin estudio de impacto previo y sin permiso ambiental alguno, a los pocos días del Decreto ya se establecían nuevas barcazas y se duplicaba el volumen electricidad generada en el mismo lugar, lo que prueba que ya venían en camino y que el Decreto fue un traje a la medida.  Por cierto, la energía más cara producida en la República Dominicana es la de las dichosas barcazas (US$0.22/KWh), y ese costo no incluye los daños ambientales que su generación implica.

Por segunda ocasión este gobierno actuó en contra del objetivo de conservación de dicha área protegida, que es precisamente conservar y proteger la gran diversidad de vida marina y terrestre  de la zona. También afectó el principal medio de vida de los pescadores de Los Negros en Puerto Viejo-Azua y también, el mejor lugar de esparcimiento de que disponía esta comunidad y todas las adyacentes.

Otro caso importante es el de la carretera La Vega-Jarabacoa, que como dicen, “llora ante la presencia de Dios”.  En tan solo unos 3 kilómetros de dicha  carretera el gobierno tiene más de 4 años tumbando la montaña situada al norte de la subida de la “curva de la virgen”, donde se ha hecho un movimiento de tierra jamás imaginado en nuestro país, con decenas de maquinarias operando sin parar todo ese tiempo.

No se sabe hasta dónde van a llegar tumbando la loma y nadie parece saber cuál es el plan con los tres kilómetros  de carretera más caros del mundo.  Pienso que cuando se sepa el presupuesto del susodicho proyecto, moriremos de espanto. Públicamente no se conoce con exactitud cuál es el plan y en qué consiste el proyecto completo.

Todo parece indicar que la obra se inició sin estudios y diseños previos, ya que la Iniciaron por un lado sur que luego abandonaron. Tan poco se sabe si se llevó a cabo algún proceso de licitación para tan enorme gasto y monstruoso desmonte, ni mucho menos cuál es el interminable periodo de ejecución de la intervención. Y una pregunta que todo indica tiene respuesta negativa: ¿Cuenta el indicado proyecto con el debido estudio de impacto y la licencia o permiso ambiental que obligatoriamente conlleva?  Ese y muchos más son secretos muy bien guardados y quienes han querido enterarse han encontrado todas las puertas cerradas.

Lo único que está claro es que la construcción de estos 3 kilómetros de carretera es el negocio del siglo para los empresarios participantes. El tramo había que  mejorarlo, nadie lo duda, porque subir a este municipio ecoturístico en amplio desarrollo -por desgracia desordenadamente y careciendo de múltiples servicios- ya se tornaba una odisea con los tantos camiones a paso de hormiga. Pero es de suponer que con lo que ahí se ha gastado innecesariamente y en tan solo tres kilómetros, se hubieran hecho dos carreteras nuevas desde La Vega hasta Jarabacoa. ¿Tendrá el gobierno explicación de este despilfarro del erario público?

En una tercera entrega, veremos otros casos que desmienten el discurso del gobierno, alejado de la realidad y pretendiendo adjudicarse logros en el cuidado y protección de los recursos naturales que ya quisiéramos todos que fueran cierto./Santo Domingo, D.N., 30 de marzo de 2026.

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