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Espiritualidad… Creciendo Juntos

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Martín Virasoro.
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Una de las dimensiones humanas más importantes, es la espiritual. Muchos la ejercen parcipando en diversas actividades religiosas, escuchando alabanzas, orando, meditando y otras prácticas que ayudan con la espiritualidad, pero no es lo suficiente. Para ampliar más sobre éste interesante tema, presento a los lectores de Creciendo Juntos, el valioso trabajo a continuación del psicólogo Argentino, Martín Virasoro.

Espiritualidad
Por Martín Virasoro

La espiritualidad es mirar a tu vecino y comprender que su mal humor es causa de su dolor, y no sentirte ofendido.
Es aceptar que las cosas no salgan como deseamos y entender que hacía de ser para nuestro aprendizaje.
Es hacernos responsable de nuestras circunstancias, es no creernos la víctima, es no culpar a nadie de lo que nos sucede.
Es vivir en alegría, en el silencio, en el bullicio, en la tormenta, en la oscuridad o en la luz, es vivir lo que la vida nos propone sin pretender que sea otra cosa.
Es comprender que cuando enfermamos, no solo hay que atender los síntomas físicos, sino también ver las emociones que nos están afectando y entender que nuestro cuerpo nos está mandando un mensaje.
Es caminar, disfrutando cada paso del camino, independientemente de lo que sucede.
Es atender las emociones sin identificarnos con ellas.
Es cuidar nuestros pensamientos y palabras.
Es ser coherente y mantener la autenticidad en todos los ambientes y en todas las circunstancias.
Es abrazarlo todo y a todos.
Es amar al mundo, tal y como es, con todo lo que contiene. Sin juzgarlo, sin quejarnos y sin poseer.
Es compartir y estar en paz.
Es dejar que cada uno viva como le plazca.
Es comprender que nada es real, y que a la vez hay que ser impecable a la hora de juzgar la partida de un alma.
«No hablo de religión, de dogmas, de pecados, de creencias, del bien y del mal, de Iglesias, de maestros, ni de normas».
Hablo de lo que late cuando conseguimos parar y mirar hacia adentro y darnos cuenta de que no tendría sentido la vida, si solo fuéramos materia.
Si solo estuviéramos aquí para pasar un rato, si solo fuéramos un puñado de carne, de vísceras y arterias. Si solo fuéramos un deseo, atrapado en un cuerpo, sin un alma que anhela sentir de nuevo, el amor del que sin duda forma parte…«No hablo de religión, de dogmas, de pecados, de creencias, del bien y del mal, de Iglesias, de maestros, ni de normas».

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