Por Ramón Morel
En marzo de este año, el gobierno nos pidió que entendiéramos algo: el mundo se había vuelto inestable. La escalada bélica en Medio Oriente había disparado el precio del crudo. El Brent, que en febrero promediaba US$70, se disparó en marzo a un promedio de US$103 y llegó a tocar US$126 el último día del mes. El West Texas subió un 70% en lo que va de 2026. Frente a esa tormenta, el Ministerio de Industria, Comercio y Mipymes anunció un reajuste «focalizado» de RD$10.00 por galón en gasolinas y gasoil. La gasolina Premium pasó a RD$305.10. El gasoil óptimo, a RD$257.10. El Estado, dijo el MICM, absorbería más de RD$45.00 por galón en Premium y más de RD$90.00 en gasoil óptimo. Destinaría RD$1,702.2 millones en subsidio esa semana y había identificado ahorros internos por RD$10,000 millones para seguir amortiguando. Todo sonaba a responsabilidad fiscal compartida.
Ahora es julio. El conflicto no terminó, pero el mercado petrolero se normalizó. El Brent cotiza cerca de US$72. El WTI se estabiliza en US$68. Citigroup proyecta que el Brent caerá a entre US$60 y US$65 para finales de año. El petróleo de la OPEP bajó de US$89.55 en junio a US$70.53 en lo que va de julio. En términos simples: el crudo volvió a los niveles de febrero, antes de que la crisis existiera.
Y aquí empieza el problema.
Para la semana del 4 al 10 de julio, el gobierno anunció que los combustibles bajarían. La noticia sonó bien: rebajas de RD$3.00 a RD$5.00 por galón. La gasolina Premium quedó en RD$338.10. La regular, en RD$305.50. El gasoil óptimo, en RD$290.10. El regular, en RD$257.80. El comunicado del MICM celebró la reducción. Pero nadie en el Palacio Nacional ha explicado una cifra incómoda: en marzo, cuando el petróleo estaba en US$103 de promedio y en plena crisis, la gasolina Premium costaba RD$305.10. Hoy, con el petróleo en US$72 y la crisis amainada, cuesta RD$338.10. Es decir: el barril bajó un 30%, y tu galón subió RD$33.00.
Hagamos la tabla completa. En marzo, antes de que el gobierno aplicara su «reajuste focalizado», la gasolina regular estaba en RD$287.50. Hoy está en RD$305.50. Subió RD$18.00. El gasoil óptimo: de RD$257.10 a RD$290.10. Subió RD$33.00. El gasoil regular: de RD$239.80 a RD$257.80. Subió RD$18.00. En promedio, los combustibles esenciales subieron entre un 6% y un 13% desde marzo, precisamente el período en que el petróleo internacional se desplomó.
Esto no es una teoría conspirativa. Son números oficiales del MICM y del mercado internacional. Y no cuadran.
En marzo, el argumento fue que la crisis global obligaba a corregir. El gobierno no subió los precios al ritmo del mercado —eso, al menos, fue cierto— porque aplicó subsidios y ahorros internos. Pero ahora que el mercado se corrigió a la baja, esos subsidios deberían haber desaparecido y los precios deberían haber vuelto, como mínimo, a los niveles de marzo. No ocurrió. Ocurrió lo contrario. Los precios se quedaron en la estratosfera.
Y hay más. El subsidio no desapareció. Para esta semana de julio, el MICM asignó RD$424.53 millones en subsidio a los hidrocarburos. Es menos que los RD$1,702.2 millones de marzo, pero sigue siendo una cifra considerable. ¿Por qué el Estado sigue subsidiando si el petróleo ya bajó? ¿O es que el subsidio no es realmente para amortiguar al consumidor, sino para maquillar una estructura de precios que nunca baja lo que debería bajar?
Mientras tanto, otros combustibles subieron. El avtur aumentó RD$6.25 por galón. El keroseno, RD$6.90. El gobierno baja con una mano —las gasolinas y el gasoil, que son los que la gente ve— y sube con la otra los combustibles que afectan la aviación y el transporte de carga. Es una política de ilusionismo: el titular dice «bajan los combustibles», pero la realidad es más compleja y menos benévola.
¿Dónde quedó el alivio? La pregunta no es retórica. El gobierno dominicano no publica una fórmula transparente de cómo traduce el precio del barril al precio de bomba. No hay un mecanismo automático que diga: si el crudo baja X, el galón baja Y. La fijación es semanal, discrecional y opaca. Esa opacidad permite exactamente lo que estamos viendo: cuando el petróleo sube, el gobierno sube los precios y pide sacrificio; cuando el petróleo baja, el gobierno baja los precios un poco, celebra la rebaja en redes sociales, pero se queda con la diferencia. Es una asimetría fiscal perfecta: el riesgo es del ciudadano, la ganancia es del Estado.
Y el Estado necesita esa ganancia. El gobierno acaba de someter al Congreso dos préstamos por US$465.5 millones. Leonel Fernández advirtió que la deuda pública se vuelve insostenible. La tarifa eléctrica sigue siendo una carga, a pesar de que la generación térmica debería ser más barata con el crudo y el gas natural en caída. El presidente habla de «sacrificios compartidos», pero no explica por qué el sacrificio siempre es del que pone la gasolina y nunca del que cobra el impuesto.
No se trata de negar que el gobierno necesita ingresos. Se trata de que la forma de obtenerlos no puede ser una política de combustibles que funciona como un truco de cartas: mira la rebaja de RD$5.00, no mires el aumento de RD$33.00 desde marzo. Mira el subsidio de RD$424 millones que sigue vigente, no mires los RD$10,000 millones en ahorros internos que nunca se explicaron. Mira la mano izquierda, no la derecha.
El gobierno del PRM no inventó la fijación discrecional de combustibles. Pero sí la está usando con una habilidad que debería inquietar a cualquier ciudadano que hace cuentas. En marzo nos dijeron que la crisis internacional justificaba el reajuste. Ahora que la crisis se disipa y el Brent volvió a US$72, los precios locales deberían estar, como mínimo, donde estaban antes de la tormenta. No están. Y la explicación no puede ser «porque sí».
La matemática es sencilla. Si en marzo, con el Brent en US$103, la premium valía RD$305.10, hoy, con el Brent en US$72, debería valer menos. Mucho menos. Que valga RD$338.10 no es una anomalía del mercado. Es una decisión política. Y las decisiones políticas que cuestan RD$33.00 por galón a millones de dominicanos merecen ser llamadas por su nombre: un cobro encubierto.
El gobierno tiene derecho a cobrar impuestos. Pero no tiene derecho a hacernos creer que nos está haciendo un favor cuando nos devuelve cinco pesos de una subida que nunca debió quedarse. El petróleo volvió a la normalidad. Es hora de que los precios de los combustibles en República Dominicana hagan lo mismo.








