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El estado del medio ambiente dominicano

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Paino Abreu
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Muy lejos del discurso del presidente

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Por Paino Abreu Collado

En estos momentos, varias situaciones escandalosas se escuchan y se perciben en la gestión del Medio Ambiente en la República Dominicana.  Para saber en qué manos es que está el pandero ambiental dominicano, solo hay que escuchar la entrevista que le hicieran al renunciante director de la Dirección de Residuos Sólidos del Ministerio de Medio Ambiente, en el programa El Sol de la Mañana del pasado lunes 23 de marzo. Lo que se revela es completa ignorancia sobre un tema de capital importancia dentro de las competencias y responsabilidades de la institución.

Una de las metas centrales de la Ley 225-20 de Gestión Integral de los residuos sólidos es reducir los vertederos a cielo abierto y avanzar hacia un modelo de economía circular, sin embargo, cerca del 70 % de los residuos sigue yendo a botaderos a pesar de las decenas de miles de millones de pesos que ya se han recaudado con la aplicación de la Ley.

Dejaremos que ese y otros problemas fundamentales del Ministerio de Ambiente terminen de destaparse y mientras tanto analicemos el estado ambiental del país a la luz del discurso del Presidente Abinader el pasado 27 de febrero.  En el mismo, el ciudadano Presidente esbozó aspectos  generales pero reflejando una total ausencia de política pública orientada a la protección del patrimonio natural de la nación.

Aunque  la rendición de cuentas se refería al año 2025, hubiésemos querido escuchar en qué nivel, en sus 5 años de gobierno, ha disminuido la contaminación del agua y del aire,  la pérdida de suelo por erosión, la degradación de las cuencas hidrográficas, la pérdida de biodiversidad y el deterioro de ecosistemas valiosos. También, saber: ¿Cuántas plantas para el tratamiento de aguas residuales ha construido su gobierno? ¿Qué va a hacer para detener la destrucción de los manglares? ¿Cómo es que va a integrar el desarrollo turístico de Pedernales al Parque Jaragua y cómo va a impedir su reducción ilegal como se está intentando? En fin, ¿Cómo es que hará compatible el desarrollo económico y social con la conservación del Medio Ambiente y los recursos naturales?

Respecto a la permisología ambiental, nadie podría ignorar la necesidad de mejorar la eficiencia operativa en la gestión del Ministerio de Medio Ambiente, para que se agilicen los procesos de evaluación y calificación del impacto ambiental de los nuevos proyectos de desarrollo y de los que ya están en operación. Las deficiencias están  a la vista.

El empresariado nacional se queja constantemente del cuello de botella en que se ha convertido la autoridad de evaluar  proyectos y otorgar autorizaciones ambientales.  Escuchamos al liderazgo empresarial expresar que no piden que se festinen procesos ni se pasen por alto indicadores fundamentales de seguridad ambiental, lo cual es sumamente importante,  y que lo que ellos necesitan es que se agilicen los trámites y las evaluaciones de impacto.  Por desgracia para los inversionistas y para el país, la mentada eficiencia que alega el actual Ministro llega a cuenta gotas y al final todos sabemos cómo se resuelven las cosas.

En su discurso del 27 de febrero el Presidente  Abinader celebró las 6,500 autorizaciones ambientales que el Ministerio de Medio Ambiente dice haber otorgado en el año 2025, logro cuestionable como en su momento se hizo saber a través de Fuerza del Pueblo, y ciertamente, casi tres meses después de solicitado dicha institución ha sido incapaz de explicar los tipos de evaluación de impacto realizadas sobre más de 2,500 licencias  y/o permisos que habrían requerido estudios ambientales previos.

En realidad, para alcanzar ese abultado número de autorizaciones lo que hizo el Ministerio de Medio Ambiente  no fue nada más como dicen, o sea, supuestamente utilizando tecnologías modernas de evaluación, incluyendo robótica, sino que se despojaron de su propia autoridad de control, disminuyendo los estándares  ambientales requeridos, de manera que la mayoría de los proyectos puedan ser calificados como de impacto mínimo. Esa peligrosa decisión puede derivar, por falta de previsión, en situaciones riesgosas y de mucho peligro que solo en el futuro podríamos conocer, lamentablemente.

No deberíamos olvidar tragedias como la del Jet Set (236muertos  y más de 180 heridos); la explosión de San Cristóbal (37 muertos y 59 heridos); el colapso del desnivel en la Ave. 27 de Feb. (9 muertos y varios heridos); el incendio en la cárcel de La victoria (13 muertos y decenas de heridos); y la explosión en el carnaval de Salcedo (3 muertos y 18 quemados); y años atrás el caso de Polyplas en Villas Agrícolas, entre otros hechos catastróficos que han ocurrido por fallas  estructurales graves provenientes de autorizaciones mal evaluadas y por la ausencia de las inspecciones a que obliga leyes y reglamentos. Hay evaluaciones e inspecciones que corresponden a diferentes instituciones, pero a partir del año 2000, con el advenimiento de la Ley 64-00, las de carácter ambiental conciernen totalmente al Ministerio de Medio Ambiente.

En próximas entregas seguiremos viendo aspectos de la rendición de cuentas donde el Presidente Abinader se engaña o se deja engañar.

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