Por Hilario Ramírez
Durante mi niñez, el amanecer estuvo acompañado por una frase de profundo contenido bíblico: «El despertar del cristiano».
Cada madrugada, mi padre, Valentín, encendía la radio cuando los primeros destellos del alba le recordaban su compromiso de sintonizar aquella programación reflexiva que buscaba fortalecer la fe y la unidad familiar.
Hoy, la República Dominicana atraviesa un período marcado por la incertidumbre económica y por una creciente intolerancia en la convivencia social.
A ello se suma el deterioro progresivo de los valores y de los patrones de comunicación, factores que han profundizado las diferencias y debilitado el entendimiento entre los ciudadanos.
Sin embargo, en medio de ese panorama, una multitud congregada en la Plaza de la Bandera demostró que todavía es posible encontrar espacios de unidad.
Allí quedó evidenciado que la sociedad no está condenada a la desbandada moral ni al conformismo. Por razonar a tiempo sobre la importancia en luchar en equipo cívico hacia el objetivo moral.
La palabra desbandada describe la huida desordenada y masiva de un grupo de personas, generalmente provocada por el miedo o por una situación de peligro.
En este caso, ocurrió lo contrario: muchos ciudadanos decidieron permanecer firmes en la defensa de sus convicciones y expresar su rechazo a todo aquello que, a su juicio, amenaza la institucionalidad, la economía nacional y la paz social.
Frente a los antivalores que intentan modificar la identidad cultural del país, quedó demostrado que una parte importante del pueblo dominicano no está dispuesta a dejarse confundir ni someter.
Desde esa perspectiva, el verdadero despertar consiste en asumir una actitud responsable, consciente y comprometida con la defensa de los principios éticos y del Estado de derecho.
Ese despertar también puede entenderse desde una visión cristiana: una fe que inspira resiliencia, fortalece la esperanza y llama a trabajar por una transformación moral de la sociedad, especialmente cuando las promesas de honestidad y transparencia han sido defraudadas.
Muchos dominicanos consideran que los intereses económicos y el uso indebido del poder han influido en debates nacionales, como el de las candidaturas independientes.
Más allá de las diferencias políticas, corresponde a la ciudadanía ejercer su derecho a evaluar la gestión de sus autoridades y exigir responsabilidades por los problemas que afectan la economía, la institucionalidad y la seguridad ciudadana.
Precisamente, «El despertar del cristiano», programa matutino transmitido por Radio Amistad (1090 AM) en Santiago de los Caballeros, ha mantenido durante años una misión orientada a promover la dignidad humana, la fe, el amor y la reflexión espiritual.
Desde las cinco de la mañana, cuando el canto del gallo anuncia un nuevo día, su mensaje invita a dejar atrás la desesperanza y a fortalecer los valores que sostienen a la familia y a la sociedad.
La misión de Radio Amistad se fundamenta en la evangelización, la promoción de los valores éticos y bíblicos, así como en el fortalecimiento de la unidad familiar.
En tiempos de incertidumbre, ese llamado a despertar no solo conserva su vigencia espiritual, sino que también invita a la reflexión sobre el compromiso de cada ciudadano con el presente y el futuro de la nación.








