Mogiganguiando el sábado

Por Alejandro Espinal F.
La tambora es el instrumento de percusión que representa la esencia del género musical dominicano más popular: el merengue. Sin exageración alguna, se puede decir que, después de los símbolos patrios, es una de las mayores expresiones de identidad nacional, como refleja el título de este artículo.
En el merengue es imprescindible, porque constituye el corazón del principal ritmo dominicano, marcando el tiempo y llevando gran parte de la fuerza sonora de nuestra música típica.
Este instrumento tiene su fundamento en el encuentro de tres culturas: la taína, la europea y la africana.
Los esclavos africanos traídos a América aportaron el uso de la piel animal para producir el sonido; los europeos introdujeron las cuerdas y los aros inspirados en los tambores militares españoles; mientras que de los taínos heredamos el uso de los troncos y la madera de caoba para su fabricación.
La evolución de la tambora ha sido constante. Con el paso del tiempo se incorporaron mejores materiales, como aros de metal y maderas más resistentes y adecuadas para lograr una mejor acústica.
En su elaboración tradicional se utilizan dos cueros de chivo: del lado derecho se coloca cuero de un chivo macho padrote, por ser más fuerte para resistir los golpes del palo; mientras que del lado izquierdo se utiliza cuero de chiva, ya que recibe golpes más suaves con la mano abierta.
Aniversario del ajusticiamiento del sanguinario dictador Rafael Leonidas Trujillo Molina.
Hoy se cumplen 65 años de aquella epopeya histórica en la que un puñado de valientes dominicanos puso fin a una de las dictaduras más crueles de América Latina.
Día de las Madres.
Mañana el país se une en familia para rendir honor al ser que nos da la vida.
Amemos a nuestras madres vivas y honremos con cariño y gratitud a las que ya no están entre nosotros.
Un cariñito especial también para las madres de crianza, que sin haber procreado entregan amor, cuidado y educación como si fueran madres de sangre.
A pesar de los regalos propios de la ocasión, es bueno recordar que una madre no es un objeto comercial; es la esencia misma de la humanidad.
Cuetecito:
¡Ah, muchacha pesimista!
Una pareja de novios está a punto de casarse y planifica su luna de miel.
El novio le dice:
—Nos iremos dos semanas para Europa.
Inmediatamente ella responde:
—Ay no… ¿y si ese avión se cae?
El novio, con paciencia, le dice:
—Pues entonces nos vamos en un crucero.
Ella vuelve y responde:
—¿Y si se hunde?
—Está bien, nos vamos para Punta Cana.
Otra vez ella se opone:
—¿Y si el carro choca o nos volcamos?
El prometido, agotando la paciencia, le dice:
—Ta’ bien, nos quedamos en el Gran Almirante.
Por fin ella aceptó.
Ya en el hotel, haciendo el amor, el ya esposo le dice:
—Mami, pero muévete un poco…
Y ella responde:
—¿Y si se sale?








