Suavecito…La tardanza fue casi eterna, pero gloriosamente asume rostro y dice presente. Por fin, el Senado de la república marcha orondo, relajado y orgulloso hacia la aprobación de una ley para eliminar el encarcelamiento de consumidores de drogas. Se obra con justicia, con invaluable lealtad hacia un negocio que derrama tanta dicha, bienaventuranzas y progreso, en beneficio de nobles hijos y protectores inmaculados, diseminados por todas las esferas del poder político, militar, económico y empresarial de Quisqueya. Dejar libre a todo consumidor, es quitar una necia y odiosa traba que atenta contra el derecho que tiene el divino negocio, a asegurar un mercado futuro. Es bueno que los esforzados senadores se alinearan con la tarea, que justo no hace tanto, recomendada por una distinguida jueza del Distrito Nacional, que, en vez de cárcel a los consumidores de drogas, aboga porque se les proporcione asistencia médica y orientación psicológica. ¡Arriba el merengue! La guerra contra Irán deja lecciones que tal vez hasta los más inteligentes, se tarden décadas para descifrar. Lo que para los agresores sería como quitar el bobo de la boquita de un indefenso bebé, y así lo proclamaron, se les ha tornado en una pesadilla que vanamente intentan minimizar y disimular. El amargo trago los ha forzado a aferrarse a la otra guerra, la guerra mediática, que bombardea mentiras, medias verdades y manipulaciones, a través de sus grandes cadenas y corporaciones “informativas”. Y a propósito, el primer tiro directo al pecho del consumidor “clase media” de RD, acaba de hacer su estruendo y dejará sentir sus efectos bolsilleros a partir de hoy. La gasolina Premium cruza la barrera de los 300 pesos por galón y su hermanita la regular, se pavonea con un aumento de cinco pesos por galón. Lo curioso es que, a solo horas de que el Gobierno asegurara que por aquí andamos blindado de petróleo y que la guerra no nos preocupa, la verdad se encala sobre el moribundo presupuesto de un segmento social que tiene complejo de esponja…








