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Cuídese de Melissa… Caminando y Masticando

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La tormenta Melissa
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Caminando y Masticando

Alejandro Espinal

Por Alejandro Espinal F.

La tormenta Melissa nos trae agua, vientos y destrucción.

Dicen que el agua paga sus daños: más agua ayuda a producir energía eléctrica; más agua tendrán los acueductos, y también podremos reservarla para la agricultura.

Sin embargo, debemos luchar para preservar vidas y bienes. La vida que se va, no vuelve.

Después de la tempestad viene la calma… y también las reparaciones y reconstrucciones de puentes y carreteras, que duplicarán los gastos del gobierno.

La exhortación nunca sobra cuando se pide a la ciudadanía mantener la calma y permanecer en sus casas. Igualmente, a quienes viven en áreas vulnerables se les recomienda refugiarse en lugares seguros.

Cambiando la página

Decía un sabio de mi pueblo que los estafadores siguen existiendo porque todos los días salen quince pendejos a la calle. Frase esta que se asienta en el tiempo, dándole la razón —aun desde su tumba— a aquel viejo pensador.

¿Cómo es posible que, después de que el señor Wilkin García Peguero, conocido como Mantequilla, cumpliera dos años en la cárcel por estafas y abusos de confianza a personas de Sabana Grande de Boyá, ya esté de vuelta con otro esquema piramidal para volver a hacer lo que mejor sabe? Engañar a la gente.

Dicen que quien se deja engañar es porque quiere; sin embargo, también es responsabilidad de la Superintendencia de Bancos proteger a la población de estos tramposos.

La Cámara de Diputados aprobó en dos lecturas designar la Avenida de Circunvalación de Santo Domingo como Profesor Juan Bosch, y la Avenida Ecológica en Santo Domingo Este como Doctor José Francisco Peña Gómez. Con eso termina una controversia. Felices todos por honrar a esas dos grandes figuras del pueblo dominicano.

Algunos creen que con eso elevan a lo máximo a esas estrellas de la política nacional. Pero la verdadera honra está en vivir y luchar como ellos cada día.

Y el dólar sigue subiendo, aparentemente indetenible. El presidente dice que no hay motivo para esa alza, porque en el país hay suficientes dólares. Lo cierto es que algo no anda bien.

Hay algo que no entiendo de La Semanal del pasado lunes (las declaraciones del presidente Luis Abinader a la prensa) en relación con la Cumbre de las Américas, que se realizará en diciembre en el país: dijo que no invitó a Cuba, Venezuela y Nicaragua porque “esa es una fiesta de Estados Unidos” y que nuestro país solo es el anfitrión.

Entonces, si no soy el dueño de la fiesta en mi casa y no puedo decidir nada, ¿por qué tengo que pagar todos los gastos —que no son chelitos— incluyendo 18 millones de pesos en chacabanas para los visitantes?

Como dirían los urbanos: “Dime a ver, Klk.”

El mundo está como el juego de los niños de antes: una candelita por aquí, otra por allá… o como quien tiene un carro viejo: hoy arregla una pieza y mañana se daña otra.

Los conflictos crecen como los espaguetis.