La provincia figura entre nueve demarcaciones y el Distrito Nacional bajo vigilancia preventiva. Una vaguada y la humedad dejada por una onda tropical podrían provocar crecidas repentinas e inundaciones urbanas o rurales.
SANTIAGO.– El Centro de Operaciones de Emergencias (COE) mantuvo este domingo 2 de agosto a la provincia de Santiago bajo alerta verde, ante las condiciones atmosféricas que podrían producir lluvias, tormentas eléctricas y ráfagas de viento.
El mapa oficial, actualizado a las 11:30 de la mañana, incluye también a Santo Domingo, San Cristóbal, Monte Plata, Santiago Rodríguez, Dajabón, San Juan, La Vega y Valverde, además del Distrito Nacional.
En total son nueve provincias y el Distrito Nacional. Aunque algunas publicaciones informaron sobre “diez provincias y el Distrito Nacional”, la relación y el mapa divulgados por el COE contienen diez demarcaciones en conjunto.
Vaguada mantiene condiciones inestables
El Instituto Dominicano de Meteorología atribuyó las condiciones a la combinación de una vaguada con la humedad dejada por una onda tropical que salió del área de pronóstico.
Durante la tarde y las primeras horas de la noche podrían producirse aguaceros de moderados a fuertes, tormentas eléctricas y ráfagas de viento en diferentes puntos del territorio nacional.
El pronóstico señalaba una mayor actividad sobre Hato Mayor, Monte Plata, La Vega, Santiago Rodríguez, Valverde, Monte Cristi, Puerto Plata, San Juan, Dajabón y Elías Piña.
Aunque Santiago no aparece entre las provincias señaladas con mayor intensidad de precipitaciones en el informe meteorológico matutino, el COE mantiene la vigilancia preventiva debido al riesgo hidrometeorológico existente.
Alerta preventiva, no reporte de desastre
La alerta verde indica que las condiciones permiten prever la posible ocurrencia de un evento peligroso. No significa que ya se haya producido una inundación ni que exista una situación de desastre.
El boletín consultado no contiene reportes de daños, personas desplazadas ni comunidades incomunicadas.
El COE recomendó a quienes viven cerca de ríos, arroyos y cañadas mantenerse atentos a posibles crecidas, evitar cruzar corrientes con altos volúmenes de agua y abstenerse de utilizar balnearios en las demarcaciones bajo alerta.
La vigilancia debe concentrarse también en sectores bajos y lugares con antecedentes de inundaciones urbanas. Una alerta verde no exige alarma, pero sí prudencia: el agua suele cobrar caro cuando se confunde prevención con indiferencia.








