
Buenos días. Es una pena que sujetos a lo interno del Colegio Dominicano de Periodistas (CDP) y miembros de la Comisión Nacional Electoral, combinen sus energías perversas con el mezquino propósito de provocar la división de la organización y mutilar sus bienes. Lo que está en pies es una trama contra el Colegio de los Periodistas, aunque afuera no es percibida por una membresía que, en un alto porcentaje, permanece inerte, indiferente, ajena, dado el hecho de que la entidad no le representa y por consiguiente, no le incumbe en ningún sentido. La Comisión Electoral sigue por sus fueros, sigue desafiante, sigue fuera de control, evacuando nuevas resoluciones, como la del pasado viernes que ratifica la anulación del candidato José Beato, esto a pesar de que sus decisiones son aventureras, negadoras de las normas internas de la Ley 10-91, y que, evidentemente, encarnan un sentido de venganza, de odio contra un candidato en específico. Eso explica que no hiciera hizo caso a la resolución del Comité Ejecutivo Nacional que le ordenó desistir de su accionar irregular e ilegal y prefiere ignorar que hay abierto un proceso legal en el Tribunal Superior Administrativo, que será conocido mañana martes, lo que se supone aconseja que aguarde la decisión y baje la tensión que sospechosamente ha provocado. ¡Pero nada detiene a esos supuestos jueces electorales quienes actúan como si se trata de una selva! Insisten en su alegato infeliz de que el candidato sacrificado obtuvo la membresia del CDP de manera irregular, pero no proceden igual contra cinco de los candidatos de la plancha que sustenta el trío que persiste en mantener el control del colegio. Tampoco guarda ningun reparo ante el hecho de que ese trio perverso ha mtido a más de 1,400 miembros que no solo no tienen títituo de periodistas, sino que entre ellos los hay que no saben leer ni escribir. Prefieren ignorar que son un organismo coyuntural, de vida efímera y que únicamente tienen facultad para organizar y administrar el torneo electoral, en cambio, se toma el atrevimiento de desafiar precisamente al Comité Ejecutivo, uno de los órganos que crea la ley 10-91 y que tiene facultad de sobra para corregir su accionar afrentoso. ¿Qué se oculta detrás de todo esto? Además del mercado interés de dividir al gremio o, en su defecto, empujarlo al agravamiento crónico de su agonía para que lentamente acabe de morir, el trío de sepultureros marcelinistas, periodistas ex dirigentes del gremio y sectores oficiales, que en cualquier momento podríamos identificar si la trama continua, están empeñados en despojar a los periodistas del costoso edificio ubicado en la Feria. Se encaminan a pasos firmes en esa dirección…








