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Aniversario del PRM: Instrumento de respuesta por críticas al fracaso evidente

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Abinader en el acto de celelebracion a niversario del PRM.
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Santiago de los Caballeros, históricamente considerada la capital de la región del Cibao y un termómetro político decisivo para la República Dominicana, se ha convertido en el escenario de una intensa pugna por la simpatía electoral de cara al 2028. La reciente decisión del Partido Revolucionario Moderno (PRM) de celebrar su 11.º aniversario en la Gran Arena del Cibao no fue un simple acto de festejo institucional, sino una maniobra estratégica para intentar frenar el avance de la oposición y responder a las crecientes críticas sobre su gestión. Este evento ocurre en un contexto donde el gobierno de Luis Abinader se percibe como una gestión de minoría, marcada por promesas incumplidas en infraestructuras vitales y una crisis de legitimidad derivada de los niveles históricos de abstención en las elecciones de 2024.

Para comprender la urgencia del oficialismo en Santiago, es necesario analizar el panorama electoral reciente. Las elecciones presidenciales de 2024 registraron una abstención del 45.6%, la más alta de los últimos 28 años, superando incluso los niveles observados durante la pandemia del COVID-19. En la provincia de Santiago, esta cifra fue aún más alarmante, situándose en un 52.26%. Desde diversos sectores de la oposición, liderados por el Dr. Leonel Fernández y la Fuerza del Pueblo (FP), se ha denunciado que esta desmovilización no fue casual, sino una abstención inducida a través de la compra y retención de cédulas para debilitar a los partidos adversarios. Este fenómeno ha llevado a calificar al actual mandato como un gobierno que no representa a la mayoría absoluta del electorado.

La percepción de fracaso en Santiago se acentúa al observar el estado de las obras públicas. La obra de mayor impacto prometida por el gobierno, el Monorriel de Santiago, ha sido objeto de duras críticas debido a que, tras cinco años de gestión, aún no se ha concluido. Leonel Fernández ha señalado que este retraso es síntoma de un gobierno que utiliza los recursos públicos para el clientelismo y la publicidad en lugar de terminar las infraestructuras necesarias. Mientras el oficialismo alega una inversión histórica de 54 mil millones de pesos en la provincia, la población percibe un deterioro profundo en servicios básicos como la salud pública y la educación, calificando la gestión de mediocre y carente de visión de futuro.

Ante este escenario, el presidente Abinader utilizó el foro del aniversario del PRM para intentar desmontar la narrativa opositora, calificando al buscador Google como el principal enemigo de sus detractores. El mandatario basó su defensa en estadísticas que indican una reducción de la pobreza general del 39.65% en 2012 al 18.4% en 2025, y una caída en la tasa de homicidios. Sin embargo, estas cifras contrastan con el malestar ciudadano reflejado en encuestas recientes, donde el 40.6% de la población identifica la inflación y el alto costo de la vida como sus principales problemas, y un 60.7% considera que el país va por mal camino.

El avance de la Fuerza del Pueblo en Santiago es un factor que ha disparado las alarmas en el Palacio Nacional. La organización ha logrado atraer a figuras de diferentes partidos incluyendo al oficialista, entre ellos exdiputados, regidores y ex gobernadores, lo que fortalece su estructura territorial en una plaza que concentra alto peso electoral. Encuestas de principios de 2026 ya sitúan a Leonel Fernández con una preferencia electoral del 47%, superando a potenciales candidatos del oficialismo. Este crecimiento de la FP se sustenta en la crítica al engaño del cambio y al retroceso institucional que vive el país bajo el gobierno del PRM y Luis Abinader.

El aniversario del PRM en Santiago no fue una celebración, sino un instrumento de respuesta defensiva ante un fracaso que se hace evidente en las calles. El gobierno intenta refugiarse en datos estadísticos y en el eslogan de que «no son iguales» para tapar la realidad de un Santiago asfixiado por obras inconclusas y una economía que no llega al bolsillo del ciudadano. Mientras el oficialismo apuesta a la tecnología para validar sus logros, la oposición avanza consolidando liderazgos locales y capitalizando el descontento de una población, que tras el cambio prometido, hoy se siente al borde del naufragio. El 2028 se perfila como el año donde la mayoría silenciosa que se abstuvo en 2024 pasará finalmente factura a una gestión que ha priorizado el relato sobre la realización.