
En un hecho sin precedentes, el Parlamento israelí, Knesset, aprobó en primera lectura un proyecto de ley para su propia disolución con el voto a favor de los 110 legisladores presentes. Solo 10 representantes estuvieron ausentes en la sesión de este miércoles.
Lo más relevante es que incluso los diputados del partido Likud, del primer ministro Benjamín Netanyahu, votaron a favor de la medida. Esto revela la profunda fractura en la coalición de gobierno y acerca a Israel a unos comicios anticipados.
El proyecto ahora pasará a una comisión para definir los detalles, como la fecha de las elecciones, y luego deberá superar tres votaciones adicionales en el pleno. Analistas consideran que Israel ya entró de facto en un clima electoral.
A pesar del amplio respaldo inicial, el proceso enfrenta posibles obstáculos. Algunos partidos ultraortodoxos podrían frenar la disolución en etapas posteriores, mientras la oposición exige detener leyes controvertidas del gobierno para preservar la confianza pública hasta los comicios.







