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Tres cuentos distintos… Mojiganguiando el sábado

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Día de San Valentín

Alejandro Espinal

El mundo vive en un trajín diario y constante entre la realidad y la fantasía. Nuestro país, por supuesto, no escapa a esta situación. De ahí nacen la religión, el arte, el deporte, el folclore, la comida, la música, el idioma, el lenguaje coloquial y todo el estilo de vida.

De esa misma forma aparecen los cuentos de todo tipo como parte de la cultura de los pueblos, sin olvidar los chistes de todos los colores.

Les presento esta tripleta de cuentos (nada que ver con el cuentecito final de esta columna).

Cuentos de caminos:
Cuando en nuestro país la gente se transportaba de un pueblo a otro en caballos, mulos y burros por caminos difíciles, solían llegar a enramadas, ventorrillos, pulperías y casas de familia para pedir agua o vender algunas mercancías. Entre palabras contaban historias no verídicas como la del Galipote, la Ciguapa o la Sirena, así como las de Juan Bobo y Pedro Animal, aunque esta última pertenece al folclore puertorriqueño.

Los cuentos chinos:
Se dan en el contexto de cuando te quieren meter martes por jueves. Un ejemplo muy claro es cuando alguien queda de pagarte un dinero en una fecha indicada y luego dice que se lo robaron o que se le perdió. La expresión llega automáticamente: “eso es un cuento chino”. Cuando la historia no es creíble y huele a mentira, es un cuento chino.

Los cuentos de hadas:
Utilizados en presentaciones teatrales en sus inicios, luego pasaron a las obras infantiles. Están llenos de fantasía, con paisajes hermosos y finales felices.

La gente, a nivel universal, los toma como situaciones irreales e inalcanzables. En buen dominicano, es como cuando están pintando pajaritos en el aire. Esa o ese es un bultero, o todo terminó como un cuento de hadas.

Nota: En Santiago existe la Junta de los Dos Caminos.

Hoy es Día de San Valentín

Muchas felicidades para todos en el Día del Amor y la Amistad. Si yo fuera poeta, diría cosas bellas como estas: las flores no se marchitan; cuando se secan, es señal de que cargan una huella llena de sentimientos.

Cuentecito:
En un crucero se encuentran un pastor evangélico y un sacerdote. Durante todo el viaje hicieron una gran amistad, hasta el punto de que el padre le brindó al pastor la mitad de un sándwich tipo cubano, relleno de carne de cerdo. Inmediatamente el pastor lo rechazó por la carne de lechón:

—No, padre, nosotros no comemos ese tipo de carne.

El prelado le dijo:
—No sabe lo que se está perdiendo.

Al terminar el viaje se despidieron. El pastor le dijo al padre:
—Me saluda a su esposa.

El padre contestó:
—No, hermano, por el celibato los sacerdotes no podemos casarnos.

Momento que aprovechó el pastor para desquitarse y decirle:
—No sabe lo que se está perdiendo.