Buenos días. En tan solo unos pocos días, el 25 del presente mes, Santiago de los Caballeros celebra a su patrón Santiago Apóstol. Al propio tiempo, conmemora el Día del Río Yaque del Norte, ¡pero nunca se celebra!, que fuera instaurado por el doctor Joaquín Balaguer el 27 de julio de 1995 mediante el decreto 172-95. El viejo caudillo tuvo la intención de provocar la atención acerca de la importancia de la principal fuente acuífera de República Dominicana y, a la vez, despertar conciencia ante los alarmantes niveles de contaminación que desee ya presentaban sus aguas, que se combinaban con el progresivo deterioro de su vasta y rica cuenca. Llama la atención que en el programa de celebración del Patrón Santiago, así ha ocurrido siempre, no se contemple el más mínimo de los espacios dedicado al agonizante río. Y lo peor, que las agencias locales que propugnan por su supuesto rescate y “preservación”, ni se enteren de que el 25 de julio de cada año, es también día del deprimente río Yaque del Norte. El desinterés no preocupa y mucho menos extraña a nadie, muy a pesar de que es precisamente a su paso por la Ciudad Corazón donde el otrora Yaque dormilón, se transforma en vergüenza al vestirse con mortaja de muerte. Justo en ese tramo exhibe su peor imagen de las últimas décadas, un deprimente drama que investigaciones atribuyen a la descarga en su cauce de aguas residuales y negras, acción provocada irresponsablemente por decenas empresas y negocios, todo agravado por unas 25 cañadas contaminantes ubicadas en la parte alta y media de su cuenca. El Yaque del Norte no es cualquier cosa, es el más grande de nuestros ríos en tanto integra un extraordinario sistema fluvial de más de 75 micro cuencas que cobran vida en las Cordilleras Central y septentrional del país. De ahí su gran impacto en la agricultura, la producción de energía, de agua para consumo humano, para la vida misma de todos los dominicanos. ¡Que pena que nadie celebre, de la manera que sea, su ignorado cumpleaños!








