Por Julio Disla

La historia de Gabriela Mistral sobre la imagen de Jesús es un breve pero conmovedor relato incluido en su prosa, que aparece en varias recopilaciones bajo el título “La imagen de Jesús” o simplemente como un texto espiritual de reflexión. No es un cuento largo, sino más bien una escena simbólica con una enseñanza moral profunda.
Aquí se la cuento:
Gabriela Mistral relata que un día vio en una tienda varias imágenes de Jesús. Había muchas: algunas bellamente trabajadas, con ropajes dorados y coronas brillantes. Pero entre todas, una llamó profundamente su atención. Era una imagen sencilla, casi rota, con el rostro lleno de polvo y abandono. Nadie la miraba, y parecía olvidada en un rincón.
La poeta preguntó por esa imagen, y el vendedor le respondió que nadie la quería, que estaba dañada, vieja, y no era bonita como las otras. Entonces ella pidió llevársela. El vendedor, sorprendido, le dijo que podía hacerlo sin pagar nada.
Gabriela se llevó aquella figura de Cristo maltrecho y la limpió con ternura. En su casa, la colocó en un lugar especial, con flores, y lo miraba con cariño cada día. Y concluye diciendo que, en esa imagen abandonada, sintió más viva que nunca la dolorosa humanidad de Jesús —el que sufre, el que es rechazado, el que está con los humildes y olvidados.
Este relato es típico del estilo de Gabriela Mistral: sencillo en la forma, pero cargado de simbolismo cristiano, social y humano. Ella se identifica con los excluidos y con el sufrimiento redentor, y ve en Jesús no sólo al hijo de Dios, sino al hermano de los pobres, el que sufre junto al pueblo.
El relato de Gabriela Mistral sobre Jesús olvidado
Aquella tarde, mientras caminaba por un mercado polvoriento, mis pasos se detuvieron frente a una pequeña tienda de imágenes religiosas. Había santos resplandecientes, vírgenes envueltas en azul celestial y Cristos de ojos suaves y manos abiertas. Todos parecían recién llegados del cielo, bañados en barniz y promesas.
Pero en un rincón oscuro, casi oculto tras una caja de cartón, vi una figura distinta.
Era Jesús también. Pero no el glorioso. No el rodeado de ángeles ni el que bendice desde lo alto. Este estaba cubierto de polvo. Tenía el rostro ajado, los ojos descoloridos, y la corona de espinas maltratada. Una mano rota, la túnica descascarada. Parecía haber llorado mucho tiempo sin que nadie lo viera.
—¿Y ese? —pregunté al vendedor.
—Ese ya no sirve, señora. Está viejo. Nadie lo quiere. Llévelo si quiere, yo se lo regalo.
Lo tomé entre mis brazos como quien recoge a un niño abandonado. Pesaba poco, pero algo en él dolía. Al llegar a casa, lo limpié con un pañuelo blanco, con cuidado, como si acariciara una herida. No intenté disimular sus grietas. Le puse flores humildes a los pies y le di un lugar en mi cuarto, lejos del oro y la ostentación.
Desde entonces, cuando lo miro, no veo un objeto roto. Veo a Jesús mismo. Al que anduvo descalzo, al que lloró con las madres, al que nadie reconoció en la calle. Veo al Cristo de los pobres, al Cristo cansado, al que fue olvidado por los suyos.
Y sé, con el corazón quieto, que esa es la imagen más verdadera.
La Imagen Olvidada en un Poema
En un mercado de cosas viejas,
vi santos brillando en luz pintada,
vírgenes puras, ángeles bellos,
y un Cristo en sombra, sin decir nada.
Estaba sucio, tenía astillas,
una corona rota y sin flor.
Sus ojos eran pozos vacíos,
su cuerpo hablaba de antiguo dolor.
—Nadie lo quiere —dijo el tendero—,
ya está gastado, ya no es hermoso.
Llévelo, señora, es solo un resto,
no vale nada, ni es milagroso.
Lo tomé en brazos, como se toma
a un niño herido que nadie ve,
y al tocar su madera tan fría,
sentí que el alma se me encogía de fe.
Lo limpié en casa con agua y canto,
con un pañuelo de amor callado.
No lo vestí de oro ni manto,
lo dejé pobre, como ha esperado.
Y desde entonces, cada mañana,
lo miro y sé que está despierto.
Es el Jesús de la tierra humana,
el que aún sangra, el que sigue muerto.
No el de vitrales y procesiones,
sino el que duerme bajo cartón,
el que consuela sin condiciones,
el que no brilla… pero es perdón.








